TRESCIENTAS MANERAS DE ESCALAR UN MURO

«Que a usted lo afecto el tiempo que estuvo preso. Ese estar a la espera, a la buena de dios. Los días como chicle. El tiempo que descompone a cualquiera. Usted también se enfermó del tiempo y dice ahora boludeces.»

Marcelo Marán

PERSONAJES:

 

LA PATA

LA MOSCA

 

Una ventana oval a gran altura en lo que parece ser un muro extremadamente grande y sólido. Dos delincuentes intentan escalar hasta ella sin lograrlo. Ellos son la Pata y la Mosca. Van vestidos con dos impermeables que ocultan debajo las ropas del presidio. Al principio no lo saben pero en realidad están muertos, han sido abatidos cuando intentaban escapar de la cárcel a través de un muro similar.

Quieren llegar a la ventana para robar, y para eso se sube uno encima del otro y viceversa, lanzan una soga con un gancho perceptiblemente más corta que la longitud necesaria para llegar a su objetivo, intentan disparatadas formas de escalamiento sin éxito. De la ventana salen voces de un idioma extraño que ellos creen chino o japonés.

La Pata es un hombre joven pero su discurso es el de un veterano en la profesión. Mosca tiene más de cincuenta años pero dice ser muy joven, y también lo expresa con sus actitudes y expresiones, según él, tiene vejez prematura.

Hace excesivo calor.

 

 

 

LA PATA:

¡Dele! Hágame pie, vamos a probar de nuevo.

MOSCA SE ESFUERZA POR SOSTENERLO

MOSCA:

¡Naaa! Se me zafa de la mano.

LA PATA:

Usted no pone empeño. Minga de empeño.

MOSCA:

Venga usted, la Pata. Hágame pie, la Pata, a ver si puede.

LA PATA:

Su estado es deplorable, Mosca.

MOSCA:

¿Y si salimos de caño?

LA PATA:

¡Estamos de caño! ¿O me va a decir que se vino de choreo sin el fierro?

MOSCA:

Creí que íbamos de bardo.

LA PATA:

Ya le dije que yo no salgo de bardo, eso es de cachivaches.

PIERDEN EL EQUILIBRIO SE CAEN Y SE TRENZAN EN UN A PELEA PAYASESCA

MOSCA:

¿A quién le dijo cachivache? ¿A quién? Le voy  a meter un cuetazo.

LA PATA:

¿Con qué? ¿Con el dedo? ¿Con la nariz? ¿Con la chota?

MOSCA:

¿Quién pasó a buscarme por la estación de trenes?

LA PATA:

Yo.

MOSCA:

¿Y qué dijo cuándo me vio?

LA PATA:

“Hola”, le dije.

MOSCA:

¡No ve que miente! Me dijo: “Hola, Mosca”

LA PATA:

Bueno, “Hola, Mosca”.

MOSCA:

¿Y yo que le contesté?

LA PATA:

“Hola”

MOSCA:

¡Ve que sigue mintiendo! “Hola, la Pata”, le dije yo.

LA PATA:

¡Ma, déjese de joder quiere!

MOSCA:

¿Y después?

LA PATA:

¿Después de qué?

MOSCA:

¿Qué pasó?

LA PATA:

¿De qué?

MOSCA:

¿Después?

LA PATA:

¿Después de qué?

MOSCA:

¿Después de qué?¿Qué?

LA PATA:

Usted, Mosca, es el que estaba contando.

MOSCA:

¡Zas! De nuevo me agarró el silencio.

LA PATA:

Se quedó sin gas.

MOSCA:

Si, si es como cuando al motor le entra aire.

LA PATA:

Motor gasolero.

MOSCA:

Le entra una burbuja y tra tra tra no arranca.

LA PATA:

¿No será la bomba de pique?

MOSCA:

¡Naaa! De pibe poca teta y de pendejo minga de Cindor.

LA PATA:

Yo tampoco tuve chocolatada y no me falla la de recordar. También usted, Mosca, meta paco y paco.

MOSCA:

No se crea, al paco lo controlo, sólo consumo si voy de bardo.

LA PATA:

Y todos los días está de bardo.

MOSCA:

Por eso, lo tengo diariamente controlado. Debe ser otra cosa.

LA PATA:

¿Y no será la enfermedad esa que tiene usted?

EL MOSCA:

¿El divertículo? , dice.

LA PATA:

No, de esa ni sabía, digo la otra. La del tiempo.

EL MOSCA:

¿El tiempo?

LA PATA:

Esa enfermedad del tiempo… ¡Qué diga! La de la vejez…

No le digo, a usted le falla la de recordar. Se olvida.

MOSCA:

No, se me pierde en el mate.

LA PATA:

Se olvida de las cosas, como un viejo y sin embargo es un pibe… Misterio…

MOSCA:

Crucé los veinte ¿Cuándo?

LA PATA:

¿Cuándo?

MOSCA:

y…

LA PATA:

Misterio. Veintipico y hecho un viejo…

MOSCA:

Es que las cosas no son cosas.

LA PATA:

¿Y qué son?

MOSCA:

Es como si las cosas fueran pelotitas de rulemán perdidas en un taller mecánico de Warnes.

LA PATA:

¿Qué?

MOSCA:

¿Se acuerda que le dije que un día trabajé?

LA PATA:

Me parece que lo oí.

MOSCA:

Trabajé en un taller mecánico.

En Warnes.

LA PATA:

En Warnes.

MOSCA:

En Warnes.

SE QUEDAN LOS DOS EN SILENCIO MIRÁNDOSE

¿Qué?

LA PATA:

Las pelotitas.

MOSCA:

¿Qué pelotitas, la Pata?

LA PATA:

Las de la cabeza.

MOSCA

¿Las de la cabeza?

LA PATA

Las del rulemán, Mosca.

MOSCA:

¿Rulemán?

LA PATA:

¡Ma! ¡Váyase a la mierda! No sé para qué pierdo tiempo con pendejos.

DE LA VENTANA PROVIENEN VOCES EN UN IDIOMA EXTRAÑO

MOSCA:

¡Shhhhhhhhhhh! Hay gente en la ventana.

LA PATA:

Hágame pie.

MOSCA:

No, vamos al intercambio. Ahora me toca a mí.

LA PATA:

Usted no sabe otear. Asoma el balero y seguro nos descubren.

SE TAMBALEAN Y SE CAEN

LA PATA:

No ve lo que le digo, usted es un discapacitado activo.

MOSCA:

¿Y si nos vamos de caño, La Pata?

LA PATA:

¡Pero! ¡La gran puta! ¡Es que estamos de caño!

MOSCA:

¿Y el fierro? ¿Trajo el fierro?

LA PATA:

Confiaba en usted. ¿Qué le dije cuando lo vi?

MOSCA:

“Hola”.

LA PATA:

No, está mintiendo, le dije: “Hola, Mosca”

MOSCA:

Bueno, “Hola, Mosca”

LA PATA:

¿Y usted qué me contestó?

MOSCA:

“Hola”.

LA PATA:

No, sigue con la mentira. Me contestó: “Hola, la Pata”.

LOS DOS QUEDAN EN SILENCIO

MOSCA:

¿Sabe qué?

LA PATA:

¿Qué?

MOSCA:

¿Cómo se dice cuando a uno le parece que esa cosa ya la vivió antes?

LA PATA:

Y se dice que a uno le parece que esa cosa ya la vivió antes.

MOSCA:

Bueno, a mi me parece que esta cosa ya la viví antes.

LA PATA

¿Esto?

MOSCA:

Si, esto, esto de estar acá, de encontrarme con usted, de salir de bardo.

LA PATA:

Ya le dije que no salgo de bardo. Estamos de caño.

MOSCA:

¿Y los fierros?

LA PATA:

SILENCIO

Circunstancias… No le hace. Es la actitud. ¡Estamos de caño!

MOSCA:

Si hay que matá, se mata. Por dos mangos se mata.

LA PATA:

No ve que es cachivache. ¡Bardero! Usted no es delincuente.

MOSCA:

¡Yo soy chorro-chorro!

LA PATA:

Usted es un  pendejo moco, ¡gil!

MOSCA:

No me diga gil, eh, no me lo diga.

LA PATA:

¡Gil!

MOSCA:

¡Me lo dijo, mierda, me lo dijo!

Ahora lo voy a cagar de un cuetazo.

LA PATA:

Deje de hacer batucada, que se vino sin el fierro. ¡Ja! Chorro-chorro.

¡Pibe moco! Eso es lo que es, pibe moco.

MOSCA:

Prefiero ser pibe moco y no rata.

LA PATA: (fuera de sí)

¡Mosca! ¿Lo llamó “rata”?

MOSCA:

¿A quién?

LA PATA:

¡A la Pata! Usted llamó rata a la Pata y yo no voy a permitir que se manche su memoria.

MOSCA:

¿Qué le pasa? ¿De qué memoria me habla? A usted se lo digo.

LA PATA: (confundido)

Por eso… Esa acusación a mi no me la hace ni el fiscal de la Nación. Yo nunca le afané a la gente de mi misma Villa y menos en la cárcel. Eso es de cachivache.

MOSCA:

Sin embargo…

LA PATA:

Sin embargo, ¿qué?

MOSCA:

A mi me llegó.

LA PATA:

¿Qué le llegó? ¡También!¡Esa mierda de gente que se junta! Se toman tres pajaritos y salen de bardo. Meta quilombo, y si hay que matá, matan.  No son delincuentes.  No tienen código. Hacen puro moco.

MOSCA:

No fue de mi banda. Fue de más arriba.

LA PATA:

¡La cana! Está de buchón.

MOSCA:
No, no fue la cana la que me lo dijo.

LA PATA:

¡La enana! Ahí está, la enanan.

“De más arriba”, te voy a dar pista falsa, hijo e´puta. Te estás culiando de nuevo a la enana.

MOSCA:

No me la cúlio más, palabra.

LA PATA:

Palabra de bardero, rompiste el pacto. Te estás culiando a la enana.

MOSCA:

No me la estoy culiando y no es enana.

LA PATA:

¿Quién no es enana?

MOSCA:

La enana.

LA PATA:
¿La enana no es enana?

MOSCA:

La enana es baja.

LA PATA:

¡Ma! ¡Ja jodé! Es enana.

MOSCA:

Si se la mide desde abajo. Pero si se la mide desde arriba, hasta la cintura es normal.

LA PATA:

Y de la cintura para abajo.

MOSCA:

Se complica.

LA PATA:
Mosca, te la estás cogiendo, no tenés control. No tenés código.

MOSCA:

La Pata, te lo juro por la vieja.

LA PATA:

Si ustedes no respetan nada, ni la vieja, respetan. Salen de caño y pumba pumba. Haya chicos, mujeres, ancianos.  Son cachivaches. Se acabaron los valores. Tres pajaritos, merca y a afaná, y que sea lo que dios quiera. No planifican, no tienen estrategia, no tienen código.

SE QUEDA PENSANDO

¡Y te estás culiando a la enana! Cosa que me calienta mucho más que todo lo anterior. Porque, ¿qué dijimos de la enana?

MOSCA:

Que ninguno de los dos se la culiaba mientras estuvieramos dentro de la figura de la asociación ilicita.

LA PATA:

Y porqué habíamos hecho el pacto.

MOSCA:

Por que a usted, la Pata, le dolía en las tripas.

LA PATA:

Y qué era lo que me dolía.

MOSCA:
Y le dolía que después de estar usted culiando con la enana, la petisa bah, viniera yo y me la empomara.

LA PATA:

¿Y nada más? ¿Sólo sexo?

MOSCA:

No usted me dijo: Yo a la enana la quiero y la verdad que no me gusta que usted también se la culiee y algo más sobre los códigos y el amor pero no lo entendí.

LA PATA:

Y usted qué dijo.

MOSCA:

Y yo le dije: Pero si la enana, bah la petisa, es más puta que las gallinas.

LA PATA:

Y yo qué le dije.

MOSCA:
Y usted, la Pata, me dijo: “Si lo vuelvo a ver con la enana lo hago mierda”.

Y ahí no más me partió un fierro en la cabeza y casi me muero.

LA PATA:

Y quién lo cuidó.

MOSCA:
Usted.

LA PATA:
Y quién lo alimentó y le dio cariño en la emergencia.

MOSCA:

Usted.

LA PATA:
Y cuando se recuperó del fierrazo en que quedamos.

MOSCA:

En que ninguno de los dos se culiaba más a la enana. Bah, la petisa. Por que a usted le dolía en las tripas y a mi en la cabeza.

Pero no fue ella la que me lo contó.

NUEVAMENTE VOCES

MOSCA:

¡Shhhhhhhhhh! ¡Hablan!

LA PATA:

Son los japoneses, hay que esperar para entrar.

MOSCA:

¿Esperar? Hay que entrar ahora. Póngase en cuatro patas.

LA PATA: PICADO

¿Qué dice?

MOSCA:

Que me haga el caballito así me meto por la ventana.

LA PATA:
¡Gil! Ve lo que le digo. Busca bardo. Esperemos que se vayan.

MOSCA:

¡Cagón! Tiene cagazo de un par de chinos.

LA PATA:

No son chinos, son japoneses y no es miedo, son códigos. Venimos a afanar, no a hacer bardo. Ahí adentro hay mujeres y chicos y no vamos a matar a nadie si no hace falta.

MOSCA:

¿Y si hace falta? ¿Eh? ¿Si hace falta?  Yo no me voy a quedar hasta la navidad esperando que los chinos salgan.

¿Además? ¿Por qué siempre asaltamos chinos? Estoy cansado de afanar chinos.

LA PATA:

Estos son japoneses, y ayer tratamos de robarle a dos coreanos.

MOSCA:

La misma mierda, todos amarillos.

LA PATA:

Por eso, porque son todos amarillos.

MOSCA:
A de ser yeta el amarillo, porque guita, lo que se dice guita, nada.

LA PATA:

No ve que si por puta pasa algo solo estaríamos matando un amarillo. No es lo mismo.

MOSCA:

¿No?

LA PATA:

No, es como matar un animal. ¿Usted sufre si matan a un perro?

MOSCA:

Si. Cuando mataron al “Toro”…

LA PATA:

Un perro, le digo.

MOSCA:
El “Toro”.

LA PATA:

Oiga, diga, perro no toro.

MOSCA:

El perro se llamaba “Toro”. Nunca lloré tanto en mi vida.

LA PATA:

Póngale que son como lechugas, entonces, así no sufre. Son lechugas.

MOSCA:

¿Lechugas amarillas? Nunca vi.

LA PATA:
Lo que va a ver son las estrellas porque le voy a partir de nuevo el mate.

SE TRENZAN EN OTRA PELEA

SE ESCUCHA UNA SIRENA

MOSCA:

¡La policía!¡Rajemos!

LA PATA:

Quédese piola, es una ambulancia.

MOSCA:

Peor, me da cosa.

LA PATA:

¿Qué le da cosa?

MOSCA:

Las sirenas, siempre me dan cosa las sirenas.

LA PATA:

¿El sonido de las sirenas?

MOSCA:

Si, el canto agudo de las sirenas. Le juro que me llama a hacer macanas.

LA PATA:

A bardear.

MOSCA:

No sé, fue desde que mi viejita se me murió de los divertículos, yo estaba preso, castigado.

LA PATA:

Lo habían metido en un buzón.

MOSCA:

Me engomaron como una semana en la de castigo. Escuchaba pasar las ambulancias y todas me parecían que llevaban a mi vieja con las tripas hechas un nudo marinero y yo no podía hacer nada.

LA PATA:

Tiene que sacarse esas ideas de la cabeza.

MOSCA:

No puedo. Hasta una vez salimos de choreo y yo figuraba de chofer y me ataron las manos al volante y me pusieron cera en los oídos para que no escuchara las sirenas de las ambulancias, por si sonaban.

LA PATA:

¿Y se curó?

MOSCA:

No las escuche. Pero tampoco a mis compañeros, ni al pito del cana, ni al tiroteo. Cuando arranqué ya teníamos a todos los cobani de la provincia arriba del auto.

LA PATA:

¿Y se vino de choreo con esos síntomas?

MOSCA:

Pero no se preocupe la Pata, estoy curado.

LA PATA:

¿Entonces cuando escucha la ambulancia?

MOSCA:

Se me hace a mí el nudo del divertículo, igual al de mi vieja.

LA PATA:

Y cómo lo sabe, Mosca.

MOSCA:

¿Cómo sé qué?

LA PATA:

El nudo, cómo era el nudo.

MOSCA:

¿Qué nudo?

LA PATA:

El nudo marinero.

MOSCA:

¡Ah! ¡La soga! La soga sí la traje, está en el mono.

LA PATA:

¿Qué mono? ¿Mosca?

MOSCA:
El Mono, la Pata.

LA PATA:

No me va a decir que se vino de afano con el bulto.

MOSCA:
A todos lados voy con el bagallo, no se lo dejo por nada del mundo.

LA PATA:

A ver, pele la soga, métale pata quiere, Mosca, que se nos viene el día.

MOSCA:

Lo quiere con anzuelo.

LA PATA:
Y claro.

MOSCA:
Alguno en especial.

LA PATA:

Oiga diga, me está tomando el pelo. Es para que se enganche en el muro no para pescar truchas.

MOSCA:

No, digo, porque gancho tengo uno solo.

LA PATA:

Dele, saque que se hace tarde.

¿Qué hace peleando con ese candado? A ver, deme…

(Lo revisa)

Pero este es un sapo de la cárcel.

No se le ocurrió mejor idea, Mosca, que ponerle al mono un sapo de la gendarmería nacional.

MOSCA:

¿Qué quiere? ¿Qué me deje afanar? Como andan las cosas…

LA PATA:

Usted es un gil.

MOSCA:

Guay con llamarme gil.

LA PATA:

Es que usted tiene obstruido el de pensar. Se anda por la vida, a lo pato criollo, cagada tras cagada.

Ultima vez que salgo con usted de choreo.

Vamos sacúdalo para arriba así les caemos a los chinos de sorpresa.

MOSCA:

Pero no me dijo que no hay que asaltar casas con gente adentro.

LA PATA:

Todo tiene un tiempo. Y el tiempo de esperar que desalojen ya fue. Se hace el bardo solamente si existe causa de necesidad extrema.

MOSCA:
¿Y esta es una causa de ese tipo?

LA PATA:

¡Tire! ¡Carajo! Está con un delincuente, no con un principiante.

Cargué fusiles AK47.

MOSCA:

¡Naaa!

LA PATA:

Ametralladoras PAM 1

MOSCA:

¡Naaa!

LA PATA:

Ametralladoras PAM 2

MOSCA:

¡Naaa!

LA PATA:

Hay que cargar esos fierros, ¿eh? No es la verguita con cebitas esa que usted se olvido en la villa.

MOSCA:

Tampoco tire para abajo que no hay sótano.

LA PATA
¡Qué! ¿Se me va a parar de mano?

MOSCA:

Si hay que pararse de mano, me paro de mano.

LA PATA:

¿Conmigo el loco no baila, eh?

MOSCA:

Y a mi nadie se me caga de risa del armamento.

LA PATA:

Armamento de embrollero. Se  vino de afano con un mono y un sapo.

MOSCA:

Al menos traje la soga. Usted, ni eso. Mucha ferretería rusa, mucha ferretería rusa, pero ni pa tirarse un pedo trajo.

SE TRENZA, SIRENA NUEVAMENTE, GRITOS DE LOS CHINOS.

LA PATA:

¡Los chinos!

MOSCA:

¡La cana!

LA PATA:
¡La ambulancia!

MOSCA:

¡El nudo!

LA PATA:

¡La soga!

MOSCA:
¡La vieja!

LA PATA:

¡La sirena!

MOSCA:

¡El divertículo! ¡Ay!¡Ay!¡Ay! Deme un golpe de cuajo.

LA PATA:

No le pego al compañero de asalto, es regla de buen delincuente.

MOSCA:

Sistema de curación.

LA PATA:

¿Qué quiere? ¿Qué le tire el cuerito en medio de un ilícito?

MOSCA:

No, sacúdame rápido un golpe seco en el hueso de la cintura, que se me trabó el divertículo y el absceso de tos seguido de muerte es eminente.

LA PATA:

¿Y eso duele?

MOSCA:

Me mata.

LA PATA:

Aguante el dolor, no sea fabulero.

MOSCA:

¡Naaa! No es fábula, es la enfermedad. No ve que me agarran cosas de viejo. Estoy enfermo del tiempo.

LA PATA:

Lo que usted tiene es calor. Está demasiado abrigado.

LE SACA EL SOBRETODO Y DEBAJO TIENE UN MAMELUCO DEL PRESIDIO

LA PATA:

¡A la pipeta! ¡No puede ser! Se vino con la pilcha de presidiario, ¿qué le pasa a usted?

MOSCA:

Hacía frío y se ve que algún hijo de puta me afano los calzoncillos largos del mono.

LA PATA:

¡La mierda! Estamos perdidos.

Si será pelotudo.

LE PEGA UNA PATADA

MOSCA:

¡Me la acomodó!

LA PATA:

Si, y le voy  a acomodar otra por gil.

MOSCA:

¡Naa! Digo que me acomodó el divertículo, me destrabó el nudo.

LA PATA SE SACA LA CAMPERA Y SE LA DA

TIENE SEIS BALAZOS QUE LO ATRAVIESAN A LA ALTURA DEL CORAZÓN

TAMBIEN LLEVA ROPA DE PRESIDIARIO.

MOSCA:

¡Upa! ¡La papa! Pero si usted está también con la pilcha del presidio.

LA PATA TAMBALEA, SACA UN ESTUCHE CON PINTURAS DE MUJER, MOSCA LO ABARAJA ANTES QUE CAIGA.

MOSCA:

Perdone La Pata, ¿usted se siente bien?

LA PATA:

Perfecto estado de conservación.

MOSCA:

Y digo, doler, ¿no le duele nada?

LA PATA:

Nunca me sentí mejor.

MOSCA:

Y ¿pregunto?

LA PATA:

Deje de psicologearme quiere. ¿Qué le pasa?

MOSCA LE METE LOS DEDOS DENTRO DE LAS HERIDAS

LA  PATA MIRA SU ROPA, MIRA LOS DEDOS DE MOSCA

SE MIRAN QUEDAN CALLADOS

MOSCA:

La Pata, usted está frío como un sapo.

LA PATA:

Se me habrá bajado un poco el termostato.

MOSCA:

No, la Pata, usted tienen seis orificios de bala rodeándole el corazón.

LA PATA:

Se ve que tuve el ojete de que ninguno me pegara de lleno. ¿No?

MOSCA:

Yo no quiero cagarle la noche, pero, me parece, y lo digo con la mejor, me parece que usted  está fiambre.

LA PATA:

¿Y me lo dice así?

MOSCA:

Y qué quiere, que le saque un aviso fúnebre en el diario.

LA PATA:

Como si supiera.

MOSCA:

Sepa que cuando la vieja murió le escribimos todos los parientes, por cada divertículo un poema. A mi me tocó el divertículo catorce.

“Madrecita buena,

Si en las vueltas del camino

Se le anuda el intestino

Con la faca del tumbero

Yo le dentro de primero.

No soy hábil cirujano

Y si se me va la mano

Santo Dios y la aujereo

Se lo juro por San Tuca

Que me arranco los dos huevos”.

LA PATA:

Me está jodiendo.

MOSCA:

Todos los parientes le escribimos un divertículo. Espere que le leo el divertículo 68.

LA PATA:

Déjese de joder quiere, además ahora que me dijo del frío, me sicologeo…

Algo raro hay.

Déjeme apoyar en la pared, no me siento bien, Mosca

MOSCA:

Venga hermano, que le hago la segunda.

LOS DOS SE SIENTAN, SE APOYAN CONTRA LA PARED, MOSCA MATERNAL LO ABRAZA.

MOSCA:

No le digo que lo había soñado.

LA PATA:

¿Cuándo?

MOSCA:

Anoche, en la palmera.

LA PATA:

¿Pero si anoche dormimos en lo del Garza?

MOSCA:

No sé, los sueños son inexplicables, Pata.

LA PATA:

Eso es verdad. Yo soñé que estábamos todavía adentro. Y que se armaba un bondi para rajar y que justo cuando estábamos por saltar el muro, un cobani nos sacudía desde una torreta.

MOSCA:

Seis tiros a usted y uno a mi. Es lo mismo que soñé yo, en la cama de arriba, no le digo.

LA PATA:

Pero si ayer no durmió usted en la palmera, hace ya… ¿cúantos días que nos escapamos del presidio?…

NO SABEN QUE DECIR

LA PATA:

Además usted no tiene ningún balazo, no le veo ningún orificio.

MOSCA: (se palpa el cuerpo y no encuentra nada raro)

Eso es cierto.

LA PATA:

Lo que sí, ahora que le veo el color de la cara…

MOSCA:

¡Naaa! Eso es el divertículo y la otra enfermedad, la del tiempo.

LA PATA:

Y esa le da palidez ¿no?

MOSCA:

¡Palidez! ¡Blancor! Propio un cadáver. ¡Uy! Perdone.

Lo que me extraña son las pilchas… La verdad que cuando usted hoy me dijo…

(Se palpa en el culo y siente que tiene un agujero)

¡Naaa!

LA PATA:

¿Le pasa algo?

MOSCA: (disimulando que encontró un orificio de bala)

¡Naaa! No me digás que justo tenía que…

LA PATA:

¿Encontró algo?

MOSCA:

¡Naaaa! ¡Naaa!

LA PATA:

¿Algún orificio?

MOSCA:

¿Eh? ¡Naaa! ¡Me debo de haber muerto de muerte natural.

Usted tiene razón, soy un bardero, me tomo tres rueditas, la empujo con pajarito y salgo a hacer bardo… y ya no estoy en edad, con  la enfermedad, no estoy en edad.  Pero usted, un “caño largo”.

LA PATA:

Sabe qué, Mosca, las cosas a veces no son lo que son.

MOSCA:

¿Qué son?

LA PATA:

¿Qué cosa?

MOSCA:

La cosa.

HABLAN LOS CHINOS

SE QUEDAN LOS DOS MIRÁNDOSE

LA PATA:

La cosa. Los chinos por ejemplo.

MOSCA:

¿No eran japoneses?

LA PATA:

Si, pero digo. Si no fueran japoneses.

MOSCA:

Entonces tenía razón yo, son chinos.

LA PATA:

No.

MOSCA:

Coreanos.

LA PATA:

No… Son, cómo le podría explicar… Quizás sean otra cosa. Vió que están los seres humanos…

MOSCA:

Algunos son como bestias.

LA PATA:

No, pero deje eso ahora. Le hablo de la humanidad. Por ejemplo, yo soy yo pero podría ser otro. Me entiende.

MOSCA:

¡Naaa! Si usted fuera otro no sería usted, sería otro.

LA PATA:

Vamos a otro ejemplo. Un sapo, por ejemplo.

MOSCA:

¿El candado?

LA PATA:

No, Mosca, no le hablo del candado, le hablo del animal, del sapo…

MOSCA:

Si, si. Conozco.

LA PATA:

Bueno, si usted besa un sapo que pasa.

MOSCA:

Un asco. Animal asqueroso el sapo. Vaya a saber dónde metió esa lengua. ¡Naaa! Ni en una isla desierta le beso el escuerzo.

LA PATA:

Si usted se saca el asco y lo besa… ¡Plimba! Se transforma en príncipe y si besa al príncipe…

MOSCA:

No, esas son cosas de putito. Déjese de joder, la Pata,  así se empieza, besa al príncipe, franelea con el conde…

LA PATA:

Deje el sapo y el príncipe… Vio que el mundo hay animales, piedras, plantas…

MOSCA:

¡Los chinos!

LA PATA:

No, los chinos no, ahora le hablo de los reinos… ¿Sabe que hay reinos?

MOSCA:

Si, “el” reina de Inglaterra, por ejemplo, se acuerda cuando Artime le piso la capa.

LA PATA:

¿De qué habla? Mosca

MOSCA:

En el mundial 66,me acuerdo como si fuera hoy… Lo escuchaba por radio, claro. Cuando van a recibir el premio, Artime le pisa la capa a la reina.

LA PATA:

Pero si usted no había nacido, Mosca, no es que usted está enfermo de…

MOSCA: (miente)

Vejez prematura, me la pesqué en la Villa la Rana fifando al descampado sin globito, vió.

LA PATA:

Eso no se agarra como un virus. Usted me está bolaceando.

MOSCA:

Qué tiene de raro, acaso usted no está muerto y yo le estoy hablando.

LA PATA:

Minga de pibe chorro, usted tiene el documento adulterado. A ver muestre.

MOSCA:

Está bien, la Pata, a usted se lo puedo decir, total está del otro lado.

Soy un dinosaurio.

LA PATA:

Lo sabía, lo sabía, desde que  lo vi lo sabía. Un dinosaurio y por qué insistía en mentir con la enfermedad.

MOSCA:

Dinosaurio en cárcel de Sierra Chica, medio siglo en cafúa.

LA PATA:

Desde cuando purga condena, hermano.

MOSCA:

De toda la vida me parece. Vio que el tiempo…

LA PATA:

El tiempo…

MOSCA:

El tiempo… no es lo que parece… En la cárcel es eterno, las agujas de los relojes se ponen finitas y largas y no giran nunca.

LA PATA:

Nunca

MOSCA:

En cambio, culiando, el tiempo se pasa volando… Las horas se acortan

LA PATA:

Si lo de corta lo dice por la enana le parto la cabeza.

MOSCA:

Hablo de culiar en general. No es lo mismo culiar que esperar el día de visita.

LA PATA:

No es lo mismo.

 (Mira a Mosca con más respeto)

No me diga nada. Homicidio reiterado con agravante de vínculo.

MOSCA:

Sinceramente no me acuerdo de nada. Debe de haber sido jodido porque me tiraron con el reloj por la cabeza. El tiempo…

LA PATA:

El tiempo.

SE QUEDAN MIRÁNDOSE.

LA PATA:

¿El tiempo?

MOSCA:

La vejez.

LA PATA:

No esos son los intestinos, la sirena, yo le hablo del tiempo… de la vida…

SE HECHA A LLORAR

MOSCA:

Cálmese, la Pata, usted no está bien.

LA PATA:

Y qué le parece con seis orificios de entrada en el corazón nadie está de cumpleaños.

MOSCA:

¿Cómo lo sabe?

LA PATA:

Qué le parece, no necesito un espejo para verme. Uno, dos, tres…

MOSCA:

No, digo, mi cumpleaños… 61, hoy es mi cumpleaños 61.

LA PATA:

La verdad que se lo ve muy bien. 61 pirulos… Ve qué cosa es el tiempo…

MOSCA:

Lo que nos falta para morir, eso es el tiempo.

LA PATA LLORA DESCONSOLADO.

LA PATA:

Mosca, yo también quiero confesar algo.

MOSCA:

Quiere que lo llame al capellán penitenciario.

LA PATA:

No sea boludo, me quiero confesar con usted  pero guay con ortivear.

SACA UNA FACA ENORME

MOSCA: (cae de rodillas)

¡La jailander! Esa sólo la llevan los cuchillos largos.

LA PATA:

De eso se trata, después que le cuente vamos a cerrar el trato con sangre.

Hermanito, no soy un pesado.

MOSCA:

¡Naaaaa! Hermanito, qué va  ser pesado, es la situación también piense que usted no tenía costumbre de morirse.

LA PATA:

No, Mosca , usted no me entiende, no soy un pesado, no soy un caño largo, no soy un poronga, no soy la Pata.

MOSCA:

No es la Pata.

LA PATA:

Soy la Chingolo.

MOSCA:

Y después me pedía el documento a mí como si fuera un cana. ¡Mierda! ¡Mentiroso! Por menos en la cárcel le quedaba el culo como un plumero.

LA PATA:

Plumerié.

MOSCA:

Fue putito.

LA PATA:

No.

MOSCA:

Fue gato, ya me parecía. Con razón la enana buscaba verga afuera.

LA PATA:

No lo diga, sabe que me duele.

MOSCA:

Lo que le debería doler es el culo. ¡Putito! ¡Gato! Pobre mujer, se debe haber achicado de vergüenza de ver sus vicios.

LA PATA:

¡Basta! Fui Mulo de la Pata.

MOSCA:

¿Mulo? ¡Upa!

LA PATA:

Mulo. Acaso cuando nos cruzamos en Sierra Chica no se acuerda como tenía el rancho.

MOSCA:

Si, eso es cierto, cómo brillaba el piso. ¿Qué le pasaba al mosaico?

LA PATA:

¡Je! Un truco que me enseñó mi tía cuando era chico. A mi no había cosa que más me gustara que cuando llegaba la Pata encontrase todo limpio. Mire que estuve en asaltos de bancos, en toma de rehenes, en situaciones de fuego cruzado pero nada, nada me hizo sentir más hombre que limpiar el rancho para la Pata… El olor lejano de la lavandina en las manos… Las cosas ordenadas en el rancho… La palmada de la Pata, orgulloso de mi… no sé… llámele… extravío…

MOSCA:

Trato, trato pero no encuentro como llamarlo para no ofenderlo…

LA PATA:

No me ofende, y menos en esta situación. Usted cree que los soldados que le limpiaban las botas al general San Martín se ofendían por tener que hacer ese trabajo… ¿Usted cree? Bueno… la Pata era San Martín para mi.

MOSCA:

¡Bue! Y yo soy Sarmiento.

LA PATA:

¿Qué dice?

MOSCA:

Que a usted lo afecto el tiempo que estuvo preso. Ese estar a la espera, a la buena de dios. Los días como chicle. El tiempo que descompone a cualquiera. Usted también se enfermó del tiempo y dice ahora boludeces.

LA PATA:

SACA UNA CAJA PEQUEÑA

Sellemos estos secretos con un pacto de sangre de no abrir la boca.

MOSCA:

Espere, antes quiero saber quién es usted, de dónde viene, cuáles son sus intenciones… No mezclo la sangre con cualquiera.

LA PATA:

LE ENTREGA LA CAJA

Tome.

MOSCA:

Acá está la daga. No sé si tenga valor.

LA PATA:

No, no es una daga, hermano.

MOSCA:

ABRE LA CAJA, SON PINTURAS DE MAQUILLAJE

¿Y esto?

LA PATA:

Pínteme, sáqueme esta muerte de la cara. Pínteme por favor.

MOSCA:

Es que yo no soy maquilladora, a ver si todavía lo dejo hecho una mascarita.

LA PATA:

Haga, por favor, haga. Que lo que haga será mejor que este blanco tumba…

MOSCA:

Mire, la Chingolo, yo no lo conozco y acá en la calle… pintarlo… ¡Naaa! ¡Vamos!

LA PATA:

¡Cobarde! ¡Viejo cobarde!

MOSCA:

No me pique que no es mosquito. A ver deme, mierda que joder. Deme, pero mientras le embadurno la jeta me va contar todo… Cómo fue que la Pata le dejó su identidad.

COMIENZA A PINTARLE EL ROSTRO, LOS LABIOS, LOS OJOS CON MUCHÍSIMO CUIDADO.

LA PATA:

Bajábamos los ríos en chalupa después de asaltar un banco.

MOSCA:

Perdone, la Pata, qué diga… la Chingolo,  pero,  ¿Ustedes salían de caño en chalupa?

LA PATA:

Salíamos de caño en chalupa, en galochas, en bote. Usted no se da una idea la cantidad de ríos que hay en este país. Bueno, y en ese descender por el río La Pata me dice: “poné primera y hasta Chubut no me parás”. Yo dale que dale con los remos.

MOSCA:

Pero, ¿era una lancha a motor o un bote a remos?

LA PATA:

A un remo, pero de los largos. Y entonces dale que dale con el remo, tres, cuatro, ocho, doce horas remando sin parar.

MOSCA:

¿Y La Pata?

LA PATA:

La Pata supervisando con el mapa. Me decía,”agarrá por allá, doblá en aquella esquina, seguí derecho hasta la avenida”.

MOSCA:

¿Estamos en el río, no?

LA PATA:

Pero si había agua para hacer sopa a mil ranchadas. Entonces de repente, mal manejo del volante o el tren delantero, vaya saber, descarrila el  barco y nos vamos de jeta contra unas matas que había en orilla.

MOSCA:

¡A la mierda!

LA PATA:

Me quito el cinturón de seguridad  y no más me incorporo, a treinta centímetros la cabeza de un tremendo puma.

MOSCA:

¡Naaaaaaaa!

LA PATA:

No alcanzo a decirle “pu” que el animal le había arrancado enterito el mapa de las manos a la Pata. Entonces la Pata se calienta, saca la faca tumbera y se le tira encima al puma al grito de: “¡Rata! ¡Devolvé lo que no es tuyo!” y se le pone a la par al bichazo y le empieza a hablar al oído como un evangelista.

MOSCA:

¿A hablarle? ¡Naaa!

LA PATA:

A mentarle la madre, el padre y toda la puta familia del felino. El bicho que ya tenía las orejas coloradas con la plegaria, se da vuelta, lo mira a los ojos, mira la faca de la Pata, le mira la boca y… le juro, Mosca, que al principio yo creí que le iba a dar un beso, porque se le acercó como pa darle un piquito, pero no, abrió tremenda trompa y le arranco los labios.

MOSCA:

¡Animal asesino!

LA PATA:

Ni que lo diga. Entonces me le afirmé en la nave y le dí tremendo coscorrón con el remo al tiempo que ayudaba a la Pata a subir a la chalupa.

MOSCA:

¿Y el puma?

LA PATA:

Con el golpe el bicho había escupido los labios con el cacho de cara por el aire, con tanta suerte que fueron a parar a unas flores del Irupé que por la zona se dan como para hacer ensalada.

MOSCA:

Lo que sería la cara de ese hombre.

LA PATA:

¿La cara? Eso no es nada. Cuando lo siento en el asiento del conductor . Nos miramos por un momento, y le aseguro que me costó reconocerlo, y él se dio cuenta y me dijo: “e izo ierda la ara”

MOSCA:

¿Eh?

LA PATA:

“E izo ierda la ara”

MOSCA:

Le gangoseaba.

LA PATA:

“Deje, la Pata”, le dije, “yo estudié mecánica dental”

MOSCA:

Usted estudió…

LA PATA:

Mentira, era para tranquilizarlo, para sacarle una sonrisa. “Or é no e chupá u uevo” me dijo. Y comencé a ordenarle un poco esa cara. Pero no había caso. Era como jugar con el Señor Cara de Papa.

MOSCA:

¿Cara de papa?

LA PATA:

Si, Mosca, el juego ese de los chicos que le van cambiando la jeta a una papa.

MOSCA:

Ya le dije que minga de chocolatada, se imagina con el hambrea que había en casa un muñeco con forma de papa, hubiera terminado en la olla.

LA PATA:

Era, póngale, como armar un identikit, vió como los arma la cana. Bueno yo ponía la nariz más o menos por el medio, y la Pata se miraba en el espejo retrovisor y cabezeando decía: “o o o as aajo”. La ponía a penas a la derecha y el decía: “a la iierda oludo”. Y así con cada pieza anatómica, llegó un momento que me hinchó las pelotas.

MOSCA:

No es para menos. Se ve que usted ponía voluntad.

LA PATA:

Y claro que sí, entonces le tiré el balde con carnada donde habíamos metido los pedazos de jeta y le dije: “¡Ma sí!, la Pata, arreglate vos solo”.

MOSCA:

¿Y?

LA PATA:

Y nada, yo veía de reojo como acomodaba la estantería de un lado para el otro, y nada. Le quedaba la jeta como esas actrices que se ponen plástico en la cara.

MOSCA:

Como un boxindanga después de una pelea en la cárcel.

LA PATA:

Usted lo ha dicho. No sabe lo que era llevar a ese hombre sin rostro en la chalupa. Y después yo no sé si fue que ya delirábamos por el sol, la falta de agua, el hambre o qué,  pero lo cierto es que entramos a una especie de cueva y la Pata me dice: “eano”

MOSCA:

¿Enano?

LA PATA:

No, no, “eano”

MOSCA:

¿Verano?

LA PATA:

¡No! “eano”… “eanito”

MOSCA:

¡Ah! Enanito.

LA PATA:

“¡Hermano!¡Hermanito! Pará que yo me bajo acá. Con esta cara no sigo. Tirame al río. Mi tiempo ya fue.”

MOSCA:

¡Naaa! ¿Y usted lo tiró?

LA PATA:

Traté de convencerlo pero él no entraba en razones. Me dijo: cuando Dios hizo al tiempo lo hizo de sobra, pero yo me lo gasté todo.

MOSCA:

El tiempo…qué hacer contra eso.

LA PATA:

Y vaya a creer o reventar cuando freno y bajo a tierra, para dejarlo librado a su suerte se me aparece el puma de entre unas matas.

MOSCA:

¡Naaaaaaaaa!

LA PATA:

Como le digo, y me mira como diciendo, dejalo ahí no más.

MOSCA:

Telepatía.

LA PATA:

Llámele hache. Y yo lo miro como diciendo. Te lo vas a comer. Te vas  a comer a mi hermano del alma. Y el puma me mira como diciendo y vos qué harías en mi lugar.

MOSCA:

Desde ese punto de vista, la bestia tenía razón.

LA PATA:

Así que lo deje sentado, acariciando la cabezota de aquel animal enorme que parecía un gatito ronroneador junto a la Pata. Me doy vuelta para irme y el puma hace un ruido como tsch tsch.

MOSCA:

Tsch tsch

LA PATA:

Si, me señala con su pezuña gigante el mapa y me dice, bah, parece decirme, no seas boludo, cambiale los documentos.

Y yo se los cambié.

SILENCIO INCÓMODO

MOSCA:

Perdoná, la Pat… qué diga, La Chingolo, pero ¿a qué vine todo esto?.

LA PATA:

Que yo también me quiero bajar acá.

MOSCA:

Hermanito, no se deje morir, si ya está muerto. Acompáñeme en esto que no sabemos que es.

LA PATA:

No, le dejo un legado. La enana.

MOSCA:

¡Naaaaaa!

LA PATA:

Hágame el bien. La enana necesita que le den cantina. Y prefiero que sea usted mi amigo. Cuídela como si fuera una joya.

MOSCA:

No sirvo para honrar una mujer, soy bardero.

LA PATA:

Se lo pide un medio muerto. Dele cantina a la enana, usted sabe cómo. Además, acábela con eso del bardo, usted no es ningún gil.

MOSCA:

La chingolo, hermanito, yo no puedo darle verga a la petisa.

LA PATA:

No empiece ahora con la vejez prematura o esas huevadas de los divertículos quiere.

MOSCA:

Es que, también estoy en el más allá.

LA PATA:

No me diga nada, ya me di cuenta. Usted viene de cabeza de gato, Mosca.

MOSCA:

No vengo por encargo de nadie.

LA PATA:

Entonces es un mensajero divino, un ángel. ¿Quién lo manda? ¿San Tuca? ¿El gauchito Gil? ¿San la muerte? ¿Pa quién trabaja?

MOSCA:

Para nadie. Yo también estoy muerto.

LA PATA:

Y ¿de qué murió, Mosca? Si no tiene orificio de bala.

MOSCA:

Lo hay, pero oculto. Hermano, prométame que esto será un secreto que se llevará a la tumba. Se acuerda del tiroteo.

LA PATA:

Claro, como no me voy  a acordar si de los siete tiros seis me dieron a…LE MUESTRA EL FUNDILLO DEL PANTALÓN.

LA PATA:

¡A la hostia! Me duele a mi… Qué indigna es la muerte.

MOSCA: (echándose a llorar)

Voy a ser putito por toda la eternidad.

LA PATA:

No, usted va a ser mi soldado, va a caminar a mi lado. No, ¡qué soldado! Usted va a ser mi socio, vamos a empezar de nuevo.

MOSCA:

No me haga reir, no se da cuenta que estamos muertos.

LA PATA:

Entonces, máteme de verdad. Matémonos.

MOSCA:

Es fácil decirlo, pero…

LA PATA:

No quiero estar más en esta tierra, quiero viajar a un lugar donde me den chocolatada, y me digan señor.

MOSCA:

¿Habrá un  lugar donde podamos empezar de nuevo?

LA PATA:

Tome, deme un puntazo.

MOSCA:

No, con la punta no, eso es de traidores.

LA PATA:

Tiene razón, tome la jailander.

MOSCA:

¡Naaaaaaaa!¿De verdad, me la presta?

LA PATA:

Yo me agarro la faca. Al grito de ahura, nos atravesamos de a lado a lado.

MOSCA:

Tengo miedo, la Chingolo.

LA PATA:

Yo también, Mosca. ¡Aura! ¡Carajo!

MOSCA:

¡Aura!

SE ENSARTAN. PERMANECEN UN RATO, PARECE QUE VAN A MORIR PERO SIGUEN VIVOS. SE ATRAVIESAN VARIAS VECES SIN SUERTE.

LA PATA:

¿Qué mierda le pasa? Mosca, ¿no tiene fuerza?

MOSCA:

Pero si lo pinche como un chorizo y nada.

LA PATA:

Es cierto y esto, múltiples agujeros y nada. La muerte definitiva no le llega.

MOSCA:

Esto es cosa del diablo.

SE ESCUCHA LA VOZ DE LOS JAPONESES. MIRANDO HACIA LA VENTANA.

LA PATA:

De Dios. Es la voz de Dios… Pero claro, que idiotas, es Dios que quiere hablarnos…

MOSCA:

Ahora me va a decir que ese es Dios.

LA PATA:

Se lo digo. Ni chinos, ni japoneses, ni nada… es Dios que quiere hablarnos.

GRITANDO A LA VENTANA

¡A ver, mierda, hablá en español carajo!

MOSCA:

Tenga cuidado la Chingolo, uno nunca sabe como puede responder el barba.

LA PATA:

¡Dale! ¿Qué más querés de mi? ¡No te llevaste a mi hombre!

MOSCA:

No se sincere tanto que por ahí no es Dios y…

LA PATA:

Y nada.

SE ESCUCHA UNA VOZ EN UN IDIOMA IRRECONOCIBLE

MOSCA:

¿Qué dice?

LA PATA:

¿Qué se yo?

MOSCA:

Estamos así porque Dios no entiende un carajo.

LA PATA:

Es una charla de sordos.

MOSCA:

Se terminó todo. Esto no tiene sentido. Nos quedamos acá mirando una ventana a la que nunca vamos a poder alcanzar.

LA PATA:

¿Quién dijo que no la vamos a alcanzar? Vamos súbase a mis espaldas.

MOSCA:

¿Qué bicho le picó? La Chingolo.

LA PATA:

Vamos, hermano, tenemos que subir y entrar en esa casa.

MOSCA: ESCALA EN LA ESPALDA.

¿Para qué?

LA PATA:

Para que explique, carajo, porque tanta mugre y tanta tristeza.

MOSCA:

Es la vida.

LA PATA:

¿Cuándo la vida fue la vida? No tenemos nada que perder.

MOSCA:

Y si primero apretamos al cura sacristán.

LA PATA:

¡No sea cagón quiere! ¿No tiene la jailander?¿no somos poronga, acaso?

MOSCA:

No sé si podremos llegar.

LA PATA:

Métale, un poco más y puede.

MOSCA:

Sería mejor esperar, cuando se vaya el quía.

LA PATA:

No, hay que entrar ahora, hermano.

MOSCA:

Esta bien, pero con cuidado que el tipo se conoce todos los trucos y…

LA PATA:

Déjemelo a mi. ¿Me hace la segunda?

MOSCA:

Es un honor.

LA PATA:

A lo que sea.

MOSCA:

A lo que sea. Entonces, vamos de caño.

LA PATA:

No, esta vez vamos de bardo, Mosca, vamos de bardo.

 

 

MOSCA SOBRE LA PATA ESTÁ POR TOCAR LA VENTANA.

 

APAGÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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