LA FAENA

(…) Sé que después de mi muerte las guerras civiles         

                                                 se sucederán y el odio entre hermanos impedirá

que la patria se una en un destino común.
                                                                 Sé todo eso y sin embargo, nada puedo hacer, la faena ha comenzado (…)

Marcelo Marán
OBRA SELECCIONADA PARA PARTICIPAR DEL CICLO “EL TEATRO Y SU HISTORIA” ORGANIZADO POR LA COMEDIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

PERSONAJES:

HOMBRE 1/ CORONEL RAUCH
HOMBRE 2/ ARBOLITO
HOMBRE 3/ CORONEL DORREGO

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Una mesada larga donde unos hombres vestidos de blanco, con delantales, guardapolvos y gorros blancos faenan libros, cartas y documentos como si fuera carne. Golpean con grandes cuchillas las hojas. Sus ropas están manchadas de sangre. De algunos ganchos cuelgan papeles ensangrentados.

HOMBRE 1:
Con la faena o sacrificio de los animales comienza la etapa del aprovechamiento comestible e industrial.

HOMBRE 2:
La muerte del animal determina la iniciación de complejos fenómenos de conversión del músculo en carne.

HOMBRE 1
Se llama carne al tejido muscular del animal después de su sacrificio. El animal vivo, su cuerpo y sus cortes contienen carne, pero no son carne.
Yo seré la cabeza del Coronel Rauch. Hace tiempo que he sido separado de mi cuerpo por él (señala al hombre 2). En realidad no él, el actor, sino Arbolito.

HOMBRE 2
Yo voy a interpretar a Arbolito, o mejor, al alma en pena de Arbolito. Soy el vengador del pueblo ranquel, he peleado a favor de los federales y en la batalla de Vizcacheras volié el caballo en que iba Rauch, le clave la lanza en el pecho y le corté la cabeza, a él (señala al Hombre 1). No al actor, claro, sino a Rauch. Quién además fue de la partida que ajustició a Dorrego.

ACTOR 1
Dorrego, tristeza del pueblo que lo perdió en Navarro.

ACTOR 3 (acompañándose con una guitarra)

Cielo y cielito enlutado
por la muerte de Dorrego.
Enlútense las provincias,
lloren cantando este cielo.

Cielo, mi cielo, cielito,
a Dorrego lo mataron.
Ya estamos viendo su poncho
teñirse de colorado.

HOMBRE 2
A Dorrego lo manda fusilar Lavalle un 13 de diciembre de 1828. El año siguiente, el 29, será un año fatídico para la historia nacional.

HOMBRE 1
En 1829 hubo más actas de defunciones que partidas de nacimiento. Los odios se harán carne y la carne tendrá olor a muerte.

HOMBRE 3 (dejando la guitarra)
Yo seré Dorrego, el loco Dorrego. Ya me han fusilado, pero aún no lo sé.
La muerte y el teatro, tiene esas cosas.
Pero no perdamos más tiempo. Que comience el sacrificio.

HOMBRE 1
Primera etapa de la faena: Descanso en corrales y baño.

Arbolito haciendo un rito ranquel.
Suena triste el sonido del Kultrum.
Arbolito está parado de espaldas frente a la mesa como si fuese un altar.
Levanta dos corazones de cordero, y los cuelga, de una cinta amarilla y otro de una cinta azul.
Eleva las manos al cielo y reza.
Luego se arrodilla.

“Kumé huenu eluen fachantü lucututuan mapu meu Genechén, fachantü mapu meu Gnechén eluen ñi ketran, eluén nehuén, fil ketrán eluén, kumé cachú eluén, kumé cullín eluén, kumé requizuam eluén; eluén mogñé pu puñén, eluén kiñé kumé kezaum, fentrén tripantu mogñe compuán eluén”

HOMBRE 1 (va traduciendo)
Este día arrodillado en la tierra, Dios, deme buen cielo; este día arrodillado en la tierra, Dios, deme buena cosecha, deme fuerza, mucha cosecha deme, buen pasto deme, buena hacienda deme, buen pensamiento deme, deme vida con toda mi familia, deme un buen trabajo, muchos años y larga vida deme.

Arbolito acomoda unos cacharros de barro que contienen chicha.

HOMBRE 1
Estás cosas tiene la muerte y el teatro.

Corta el aire con la aparición de la cabeza de Rauch.

RAUCH (con acento alemán)
Nunca voy a perdonarle el haberme cortado la cabeza. Míreme, por toda la eternidad, separado de mi cuerpo. ¿Mi cuerpo? ¿Dónde dejó mi cuerpo?
ARBOLITO
Comida de perros cimarrones.
RAUCH
Masticado por perros vagabundos, estoy en las encías de una veintena de perros salvajes…
ARBOLITO
Estará en la boca de esos cuzcos flacos, después en la panza y por último en el culo…
RAUCH
¿Usted sábe con quién está hablando?
ARBOLITO
Rauch, el alemanote.
RAUCH
Friederich Rauch, Coronel del escuadrón de húsares del Plata. Yo he peleado junto a Napoleón Bonaparte.
ARBOLITO
La pampa no era para usted, Don Rauch, un hombre tan civilizado.
RAUCH
Veo que su vocabulario es mucho más elevado que cuando se andaba en bolas y a los gritos por la campaña, con sus cuatreros anarquistas.
ARBOLITO
Beneficios del más allá. Sigo siendo el mismo indio roñoso y usted el mismo blanco soberbio, pero aquí no hacen falta lenguaraces que traduzcan nuestras palabras…
RAUCH
Le han cortado la cabeza a un héroe prusiano.
ARBOLITO
Sólo hemos repetido las barbaries que usted llevó adelante con sus soldados. Acaso no se vanagloriaba de haberle hecho ahorrar balas al gobierno degollando veintisiete ranqueles en un sólo día.
RAUCH
Ustedes no tienen salvación.
ARBOLITO
Y ustedes no tienen alma.
RAUCH
Hablando de alma, dígame, ¿tiene idea cuánto tiempo estaremos en este purgatorio?
ARBOLITO
Sigue con la soberbia, Rauch, ¿por qué cree que este es el cielo de los huincas? Que tal si estuviéramos en la tierra de mis antepasados ranqueles.
RAUCH
Ja ja ja… Eso es lo que me gusta del Arbolito… El sentido del humor que tiene.
ARBOLITO
Qué tal si estuviéramos aquí para cerrar una deuda.
RAUCH
Yo no tengo deudas, este país miserable me debe a mi. Dejé Europa, cuna de la cultura, en 1819 para venir a esta barbarie y cómo paga Buenos Aires, en menos de diez años termino con la cabeza en un lado y el cuerpo vaya a saber dónde.
Y todo por los bárbaros anarquistas.
ARBOLITO
Usted también es un bárbaro, o algo peor… un mercenario.
RAUCH
Soy un soldado valiente, mi vida es la batalla.
ARBOLITO
La mía también.
RAUCH
Acaso usted y esa indiada no lucharon a favor de quien pagara más.
ARBOLITO
Las reglas las puso el blanco, desde que llegaron las cosas las ordena el diablo.
RAUCH
Me hace reír el Arbolito… Ahora sí gusta de hablar como un cristiano. El diablo.
ARBOLITO
El galichu, el malo, sólo son nombres de lo que daña. Ríase Rauch, ríase. Sabe de lo que le hablo.
RAUCH
Claro que sí. El hombrecillo de piel roja, cuernos de marfil negro, larga cola por detrás y tridente.
ARBOLITO
No, ese es el diablo del carnaval. El que digo yo tiene botas de milico, uniforme de milico, sable de milico y corazón negro de milico.
RAUCH
Había que exterminarlos, entiéndalo Arbolito, la civilización pide esas ofrendas.
ARBOLITO
Matar por sistema, no es un ofrenda, es un crimen.
RAUCH
Mire quién habla de crímenes… El señor cortacabezas.
ARBOLITO
Estábamos hartos de ver como masacraban a nuestra gente.
RAUCH
Y el ranquel manso le cepilla la barba al europeo criminal.
ARBOLITO
A usted lo ampara la ley, a nosotros nos persigue, nos rastrea, nos hambrea, nos arrincona, nos extermina.
RAUCH
Y estaremos aquí por los siglos de los siglos. ¡Qué castigo! Mi peor enemigo, el que separó cabeza de tronco y me dejó como una flor azteca.
ARBOLITO
¿Flor azteca?
RAUCH
Si, es un truco que hacen los buhoneros que engañan a la gente. Una cabeza sóla que habla. Como yo. Pero aquella es mentira de espejos, astuto ardid de prestidigitación. Yo en cambio soy realmente una cabeza muerta en vida.
Se quiebra por un instante
De verdad, Arbolito, asesino mío, porque no termina con este sufrimiento y me ahoga, o me ahorca o qué se yo, pero me da descanso.
ARBOLITO
Por algo estamos los dos aquí, por algo podemos entender nuestras palabras, quizás debamos cumplir con un rito…
RAUCH
Días, meses, años, esto es el castigo eterno.
ARBOLITO
Hoy algo va a pasar.
RAUCH
¿Qué es hoy para la eternidad?
ARBOLITO
Este instante tiene otra materia.
RAUCH
El Arbolito filósofo, quién me hubiera dicho que un bandido con plumas iba a darme clases de filosofía. Me hizo mal el corte de cabeza, escucho y veo disparates.
Ahí por ejemplo, hay un hombre parado frente a un carruaje.
ARBOLITO
Viste una chaqueta que no le pertenece…
RAUCH
No distingo bien desde aquí… ¿Qué es esa visión fantasmagórica?
ARBOLITO
No es un fantasma, es Dorrego.
RAUCH
¡Dorrego! Pero si está fusilado.
ARBOLITO
Y nosotros Rauch, acaso no estamos muertos.
RAUCH
¡Entonces sí es un fantasma!
Rauch se oculta prudentemente.

HOMBRE 1 (golpeando y cortando hojas)
Segunda etapa de la faena. Noqueo o insensibilización del animal.
Vendrá hacia acá el actor que hace de Dorrego.
HOMBRE 3
Dorrego no entiende que está ocurriendo. No creía que estaban conspirando contra él, que Lavalle avanzaría sobre el fuerte, que él tendría que huir en busca de refuerzos, que Rosas marcharía hacia Santa Fe y que finalmente, en Navarro, sería apresado.

DORREGO (a Arbolito, sin ver a Rauch)
Quiero ver inmediatamente a mi compadre.
ARBOLITO
Va tener que esperar.
DORREGO(sacándose el guardapolvo)
Dígale al General Lamadrid que aquí está su compadre y devuélvale esto.
ARBOLITO
¿Cómo sabe que es de él?
DORREGO (extrañado)
No lo sé…
ARBOLITO (mirando los guardapolvos)
Cuando los hermanos se pelean es difícil distinguirlos, sus uniformes son iguales.
DORREGO
No busqué esta guerra, bien lo sabe Dios.
ARBOLITO
Dorrego.
DORREGO
Coronel Dorrego. Pero usted es un…
ARBOLITO
Ranquel.
DORREGO
Un ranquel traidor.
ARBOLITO
No coronel, también me tienen atrapado aquí.
DORREGO
Y quién más anda por acá.
RAUCH (asomándose en las sombras, pero como si tuviese un cuerpo)
Coronel Friederich Rauch, de la legión de los Húsares del Plata.
DORREGO
Usted ha sido desplazado del ejército.
RAUCH
Usted ya no manda. Y soy Coronel. Coronel.
DORREGO
Quiero hablar con Lamadrid, mi compadre.
RAUCH
Por ahora va a ser imposible ver a “su compadre”.
DORREGO
¡Compadre! Me lastima la boca, me arde en los labios esa palabra.
¿Qué se espera de mi?
ARBOLITO
No lo sabemos. Seguramente lo matarán. Hay mucha gente que lo quiere ver muerto.
RAUCH
Lo van a fusilar, Coronel. Al menos tuvo más suerte que yo.
DORREGO
¿Fusilarme? No me haga reir Rauch, fusilarme… Lamadrid no lo permtirá, Rosas no lo permitirá, la gente de la campaña.
ARBOLITO
Han diezmado a las tropas, los ejércitos venidos del Brasil…
DORREGO
Ahora todos dicen que no debería haber terminado con la guerra del Brasil.
RAUCH
Era una guerra ganada.
DORREGO
Como si yo hubiera querido. Los ingleses, ellos estaban atrás de todo esto.
RAUCH
Cada cual tiene su responsabilidad en esta historia.
DORREGO
Piden demasiado a un soldado.
RAUCH
Eso es cierto. Siempre piden demasiado a los soldados. Golpean los cuarteles temblando para que intervengamos en sus asuntos de mercado y cuando ponemos nuestras armas y nuestras…
ARBOLITO
Garras.
RAUCH
Y nuestras manos al servicio de los mercaderes después tiemblan y dicen que somos duros.
DORREGO
Usted no es un soldado.
RAUCH
Ya ve que sí, Dorrego, hay patriotas que piensan que un extranjero puede dar mejores servicios al país que la banda de indios facinerosos que acompañaron sus fechorías.
DORREGO (se percata del pañuelo de seda amarillo que cuelga de su cuello)
¿Y esto?
RAUCH
¡Ah! Es mi pañuelo. Lo uso en las ejecuciones para tapar los ojos de quienes van a morir.
DORREGO
No voy a necesitarlo.
RAUCH
Yo tampoco.
DORREGO
Ya debe saber Lavalle que estoy aquí, pronto se ordenará todo.
ARBOLITO
Prepárese a morir, General, yo sé lo que le digo.
DORREGO (a Rauch)
¿Cuándo es el juicio?
RAUCH
Otro cómico, ¿de qué juicio me habla Dorrego? Estamos en guerra.
DORREGO
En la guerra también hay códigos y tratados que respetar.
RAUCH
Lo matarán exactamente el 13 de diciembre de 1828 y tendrá solo una hora para prepararse.

HOMBRE 2 (subiendo diarios a la mesa como si fueran pedazos de carne)
Tercer etapa de la faena: degüello y sangrado total.
HOMBRE 3
(toma la guitarra y rasguea un cielito)
Cielo, mi cielo, cielito,
cielito del coronel.
Mejor cuídate, paisano,
si estabas del lado de él.

Es el cielo de los cielos
que hemos todos de cantar,
porque ya los unitarios
nos quieren esclavizar.
HOMBRE 2 (corta con su cuchilla un pedazo de papel y lo lee)
“Mire que este país se fatiga 18 años hace en revoluciones sin que una sola haya producido un escarmiento.” Le escribe a Lavalle el cobarde del Carril.
“La ley es que una revolución es un juego de azar donde se gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Si usted, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no yo habré importunado a Ud., lo que es más sensible habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza de la hidra y no cortará las restantes. ¿Entonces? …nada quedará en la República para un hombre de corazón…”
Y el cobarde que incita a Lavalle a que ejecute al loco de Dorrego no pone su firma en la carta.
(Cuelga la hoja de un gancho)

DORREGO
Hoy es 13 de diciembre. ¿Qué broma es esta?
RAUCH (a Arbolito)
Creo que será mejor decirle la verdad. El hombre esta todo agujereado, es un disparate no contarle todo.
ARBOLITO: (a Rauch)
Esperemos, alguna razón tiene su llegada.
DORREGO
Una hora, solo una hora. Pero, ¿qué es todo esto?
RAUCH
Me parece que quien perdió la cabeza es este pobre loco.
¿Se da cuenta Dorrego que va a morir?
DORREGO
¿Por disposición de quién? ¿Con qué derecho? Soy gobernador de la Provincia de Buenos Aires, jefe de…
RAUCH
Jefe de nada, Dorrego. Si tiembla como niño al saber que sólo aguardan sesenta minutos, quizás ya menos, para no ser más Dorrego.
DORREGO
No le tengo miedo a mi muerte. Le temo a las consecuencias de mi muerte. (Piensa un instante)
Rosas vendrá por mi.
RAUCH
Rosas, pícaro Rosas escapó para Santa Fé, sabía que esta batalla estaba perdida.
ARBOLITO
Usted no quiso escucharlo Coronel.
DORREGO
Cómo podía escuchar y entender que todo estaba perdido sin luchar.
RAUCH
Y llegó la lucha, y vencimos y usted buscó ayuda con el Comandante Escribano y con el Mayor de los Húsares, mis Húsares, del ejercito frente al que usted me humilló degradándome.
DORREGO
Me entregaron. Ahora lo recuerdo. También al edecán Elias… Es cierto, me trajo el mensaje de Lavalle…
ARBOLITO
Elias le dijo: “Coronel, estoy encargado de custodiarlo y responder de su persona”
DORREGO
Y yo le respondí: “Mucho me felicito de que usted haya sido elegido para desempeñar ese cargo.”
ARBOLITO
Y Elias dijo: ”Coronel, el General Lavalle lo intima a que dentro de una hora será fusilado”
DORREGO
Por favor Arbolito, repita lo que dijo Elias que le dijo Lavalle.
ARBOLITO
Elias dice que le ordenó Lavalle que le diga a usted: ”Coronel, el General Lavalle lo intima a que dentro de una hora será fusilado”
DORREGO
“¡Santo Dios! Amigo mío, proporcióneme papel y tintero”, le dije a Elias y ahora se lo digo a usted.


HOMBRE 1 (se hace más fuerte la faena de libros y documentos)
Cuarta etapa de la faena. Desuello y cuereado del animal.
HOMBRE 2 (recita)
“La gente baja
ya no domina
y a la cocina
se volverá”
HOMBRE 3
A un desertor frente al enemigo, a un bandido se da más término que el que se le otorgó a Dorrego.

RAUCH
Para ser estrictos, con precisión alemana. Ya han pasado unos cuantos minutos de la hora.
DOREGO
Me ordenan prepararme a morir en una hora. A un desertor frente al enemigo, a un bandido se da más término y no se lo condena sin oírlo y sin permitirle su defensa. ¿Dónde estamos? ¿Quién ha dado tantas facultades a un general sublevado?
ARBOLITO
Coronel, nosotros lo vengaremos. En las lomas de Vizcacheras.
DORREGO
¿Por qué a mi? ¿Por qué no ha Rosas?
ARBOLITO
Lavalle y Rosas han mamado de la misma teta, y eso es un lazo de sangre que no se rompe al primer tirón.
RAUCH
Rosas pícaro, sabe que esta por llegar su momento.
DORREGO
Tabaco, ¿tiene tabaco?
RAUCH
Le ofrezco el que está allí. Yo ya no lo uso, me hace doler la cabeza.
DORREGO
Lavalle tendrá que venir en persona a darme la sentencia. Veremos si se anima.
Todo esto parece un sueño.
RAUCH
A veces le digo al Arbolito, ¿no estaremos soñando?
DORREGO
¿Arbolito? ¿Usted es Arbolito?
ARBOLITO
Para lo que guste mandar, Coronel.
DORREGO
No pueden matarnos.
ARBOLITO
Todo se puede en este país desgraciado.
DORREGO
Rauch, avísele a Lavalle que quiero hablar con él.
(a Arbolito)
Lavalle me odia, pero no se va a cargar tampoco con mi muerte.
RAUCH (aparte)
Ya se la cargó.
Sale Rauch
Arbolito renueva sus rogativas.
DORREGO (fumando)
Por momentos me parece que todo esto es sólo un sueño, que me voy a despertar junto a mi mujer, a mis hijas…
¿Y los suyos, Arbolito? (pasándole el cigarro)
ARBOLITO (rociando el piso con chicha)
No tuve la suerte. Siempre de correrías. No es bueno tener familia cuando uno mata.
DORREGO
Yo tengo dos hijas y una mujer que me espera. Me arrepiento por ellas.
Sé que los hombres de Buenos Aires me escucharán, al fin y al cabo soy uno de ellos. A pesar…
ARBOLITO
A pesar de qué…
DORREGO
A pesar de haberme ganado el odio de los comerciantes y los capitalistas.
ARBOLITO
No es bueno tener esos enemigos.
DORREGO
Si que no. Pero no podía dejar pasar una injusticia.
ARBOLITO
Tantas habrá.
DORREGO
Es que quieren manejar el país con el voto. Excluyen a los jornaleros, a los domésticos asalariados, que excluyan entonces también a los empleados… ¿quién queda entonces para decidir la suerte del país?
ARBOLITO
Nosotros nunca votaremos, por eso andamos al piquete y de lanza.
DORREGO
Ese hombre me odia. Justo él tenía que ser mi custodia. Representa todo lo que detesto de la guerra. Jamás me perdonará el que lo haya destituido.
ARBOLITO
Ese carnicero tendrá su pago en las Vizcacheras.
DORREGO
Habla como si conociera el futuro.
ARBOLITO
Quizás.
DORREGO
¡Santo Dios! Amigo mío, proporcióneme papel y tintero.

HOMBRE 1
Quinta etapa de la faena, despanzado o evisceración.
(Desarman brutalmente los sobres con sus cuchillas)
Acá están las cartas que escribe Dorrego
(Las va colgando de ganchos de la carne)
La primera a su mujer:
“Mi querida Angelita:
En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por
qué, mas la providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha
querido. Perdono a todos mis enemigos, y suplico a mis amigos que no den paso
alguno en desagravio de lo recibido por mí. Mi vida, educa a esas amables criaturas,
sé feliz, ya que no lo has podido ser en compañía del desgraciado. Manuel Dorrego.”
La segunda es para sus hijas, de 13 y 11 años.
HOMBRE 2
“ Querida Isabel; te devuelvo los tiradores que hiciste a tu infortunado padre“.
HOMBRE 3
“ Mi querida Angelita; te acompaño esta sortija para memoria de tu desgraciado
padre… sed católicas y virtuosas, que esa religión es la que me consuela en este
momento”
HOMBRE 2
A su sobrino, Fortunato Miró le deja el siguiente encargo:
“Mi apreciado sobrino: Te suplico arregles mis cuentas con Ángela por si
algo le toca para vivir a esa desgraciada. Recibe el adiós de tu tío…”
HOMBRE 1
Piensa en la Patria y se estremece al solo vaticinio de las venganzas y pidiendo más papel, le escribe al caudillo federal Don Estanislao López
“ Mi apreciado amigo: En este momento me intiman morir dentro de una hora. Ignoro la
causa de mi muerte; pero de todos modos perdono a mis perseguidores. Cese Ud. Por
mi parte todo preparativo y que mi muerte no sea causa de derramamiento de sangre.”
HOMBRE 3
Vuelve a escribirle a su compañera. Ya estamos sobre la hora. Su pulso se mantiene firme:
“Mi vida: mándame hacer funerales y que sean sin fausto… Otra prueba de
que muero en la religión de mis padres. Tu Manuel…”
Termina agregando unas letras más, que quedan inconclusas:
“Este apero es de Solelo el que fue…

RAUCH
Vamos, Dorrego, el pelotón está esperando.
DORREGO
Mis piernas están tan firmes como mi corazón. Lástima…
RAUCH
¿Lástima?
DORREGO
Lástima que la historia se repita otra vez. Sé que estoy fusilado.
ARBOLITO
Lo sabe.
RAUCH
Se da cuenta que ya no tiene tiempo.
DORREGO
No. Sé que estoy muerto y que esta es una reunión de espectros.
RAUCH
No le dije, Arbolito, este hombre es un loco. Está muerto y se hace el vivo.
ARBOLITO
¿Qué juego es éste, Coronel?
RAUCH
Anarquistas, ni la muerte se toman en serio. Mírelo, colador parece y sin embargo nos toma el pelo.
DORREGO
No estaba jugando. Esperaba.
ARBOLITO
¿Qué esperaba? ¿Un milagro?
RAUCH
Ya es bastante difícil morir como para estar muriendo a cada rato. ¿Acaso no lo sabe?
DORREGO
Sé que a usted le cortarán la cabeza en la batalla de Vizcacheras, y pasará a ser un héroe nacional, como tantos otros asesinos, con calles y pueblos a su nombre.
Sé que Arbolito morirá una tarde sin que nadie lo sepa, de la misma manera que nació. Y nadie lo recordará.
Sé que después de mi muerte las guerras civiles se sucederán y el odio entre hermanos impedirá que la patria se una en un destino común.
Sé todo eso y sin embargo, nada puedo hacer, la faena ha comenzado. La sangre no dejará de correr y en 1829 por primera vez la muerte tendrá más certificados a su favor que la vida.
Tenemos que intentarlo. Que Lavalle cambie de opinión, que Rosas me acompañe, que no corra más sangre, que mis hijas me vean regresar, que mi mujer me bese.
ARBOLITO
No es bueno tener familia cuando uno mata.
¡Mueran los salvajes unitarios!
RAUCH
Al fin y al cabo, Dorrego, sólo tiene miedo de morir.
¡Civilización o barbarie!
DORREGO
Tengo miedo de morir y de ver morir.
Lo intentaré nuevamente.
Llévele estas cartas al General Lavalle y dígale que quiero hablar con él, antes que sea demasiado tarde.
RAUCH
Lavalle no quiere hablar con usted, ni verlo.
DORREGO (a Arbolito)
Y si hubiéramos vuelto para tener otra oportunidad, para darle a la patria otra oportunidad… El cielo nos está mirando.
ARBOLITO
¿Y por qué cree que este es el cielo de los huincas?
DORREGO (abatido)
Estas cosas tiene la muerte y el teatro. ¿La escena se repite siempre igual?
RAUCH
Siempre igual.
ARBOLITO
Dicen que el Coronel Lamadrid se presentó y que usted Dorrego lo abrazó con ternura y sacándose una chaqueta de paño azul bordada que tenía, se la dio al coronel.
DORREGO
Y le pedí la suya para morir.
(Se cambian los guardapolvos)
Además le entregué los tiradores de seda que habían sido bordados por mi hija Angelita, rogándole se los entregara.
ARBOLITO
Y la alianza de casamiento para la más pequeña.
DORREGO
Es cierto.
ARBOLITO
Que apoyado en el brazo de su compadre marchó lentamente al suplicio.
DORREGO
Mi compadre no tuvo valor para verme morir. No se había perdido entre los árboles cuando la descarga me arrebató la vida.

(Golpean las cuchillas contra la mesada)
HOMBRE 2
Sexta etapa de la faena. Aserrado de la res en dos medias reses.
HOMBRE 3
Un país partido al medio
HOMBRE 2
La plebe contra la gente de razón.
HOMBRE 1
“Navarro, diciembre 13 de 1828
Sr. Ministro: Participo al Gobierno Delegado que el Coronel Manuel Dorrego acaba de ser
fusilado por mi orden, al frente de los regimientos que componen esta división. “
HOMBRE 2
La gente decente contra el populacho.
HOMBRE 1
“La historia, señor Ministro, juzgará imparcialmente si el Coronel Dorrego ha debido o no morir.”
HOMBRE 3
Los hijos del país contra los puebleros
HOMBRE 1
“Si al sacrificarlo a la tranquilidad de un pueblo enlutado por él, puedo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público.”
HOMBRE 2
Unitarios contra federales.
HOMBRE 1
“Quiera persuadirse el pueblo de buenos Aires que la muerte del coronel Dorrego es el sacrificio mayor que puedo hacer en su obsequio. Juan Lavalle.”VAN GOLPEANDO LAS Van golpeando las cuchillas al decir cada palabra mientras se escucha la música del Himno Nacional que va subiendo.

Azules, colorados, montoneros, cajetillas, cabecitas negras, oligarcas, zurdos, nacionalistas, mazorqueros, porteños, provincianos, peronistas, antiperonistas…


TELÓN

 

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