UN TAL PABLO

(…) No queremos morir. El también sufrió la peste… Otra, esta… todas son lo mismo. Entran por el alma y después se llevan el cuerpo. No queremos morir. (…)

Marcelo Marán

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UN TAL PABLO 

PERSONAJES.-

IVONETTE

BUEN REY

CLOWN

PASCUAL

PABLO

CRISTÓBAL

MANÉ

LUCÍA

DOMINGA

 

 

             

 

Sala central de un hospicio. Ambiente gris, triste, mal ventilado –por momentos olor a caldo espeso, a ropa mojada- ominoso.

A este sitio ha llegado Lucía, mujer joven y ambiciosa, decidida a filmar una película sobre la vida de Pablo Podestá, utilizando como actores a los mismos internados.

La característica y el vestuario de alguno de ellos nos remiten al clima de los circos y teatros de principio de siglo XX.

Una luz cálida llega del exterior a través de una banderola oval, única comunicación con el afuera.

Ivonette, bella enfermera de exuberantes contornos, nos guía para tomar ubicación en aquella sala. Somos parte del decorado de ese lugar. Ella lleva su guardapolvo blanco colgando de un brazo, lo deja prolijamente en el respaldo de una silla.

Los internados permanecen  en su mundo: Pascual canturrea algo con aire litúrgico; el Buen Rey manosea su cuchilla que permanece oculta entre sus ropas; Pablo fuma sin cigarrillos; el Clown prende y apaga sus fósforos; Cristóbal se ha acercado lentamente al guardapolvo de Ivonette y se divierte levantándole las mangas, cosa que asusta mucho a Pascual.

Mientras nos conduce a nuestros lugares, ella recita los versos de Dylan Thomas, “Amor en el hospicio”:

“Una extraña ha venido/ a compartir mi cuarto en esta casa que anda mal de la cabeza/ una muchacha loca como los pájaros/ traba la puerta de las noches con sus brazos, sus plumas./ Acurrucada en la revuelta cama/ alucina con nubes penetrantes esta casa a prueba de cielos/ alucina con sus pasos este cuarto de pesadilla, / libre como los muertos cabalga los océanos imaginarios del pabellón de hombres./ Ella duerme en la estrecha cama, camina sobre el polvo y desvaría a gusto sobre las mesas del manicomio adelgazada por mis lágrimas./ Tomado por la luz de sus brazos, al fin/ al fin puedo yo de verdad/ soportar la primera visión que incendia el sol…”

 

BUEN REY.-                        Cuando hay sol este es el lugar más feo del mundo.

IVONETTE.-             Es una poesía, Buen Rey, creo que es de…

CLOWN.-                  De nadie. Está escrito en las letrinas.

BUEN REY.-                        (Ríe.) El sol no es una poesía.

PASCUAL.-              Comer, eso sí, comer los domingos con la familia.

PABLO.-                    Amor…

BUEN REY.-             (Tentado.) Una mujer… desnuda. (Se ríe. Repentinamente se pone serio. Todos miran a Ivonette.) Sin ropas.

PABLO.-                    (Parece declarárselo a ella.) Amor…

PASCUAL.-               Y que digan: “Pascualito, traé el pan”. Eso sí. Y un mantel limpito, limpito, limpito.

CLOWN.-                  Palabras, palabras.

IVONETTE.-             Lindas palabras.

CLOWN.-                  Para decir lindas palabras hay que tener boca linda, linda cabeza… y acá están “chuchas”.

CRISTÓBAL.-           (Persiguiendo a Pascual con un títere que ha improvisado con el guardapolvo de Ivonette y una escoba.) Recetas, enemas, abra la lengua, saque la boca. ¡Corto panza!¡A ese me le meten 220 voltios!

BUEN REY.-             (Sale en defensa de Pascual. Amaga a sacar el arma. Encara al títere.) ¡Mierdolaga! ¡Aquí te dejo muerto!

CRISTÓBAL.-           ¡Loco!¡Loco!¡Loco!

IVONETTE.-             Dame mi guardapolvo.

PABLO.-                    ¿Qué es lo que diferencia a un loco de quien no lo está?

 

Todos se detienen, intercambian miradas entre sí y con los concurrentes. Entran Mané

y Lucía, observan todo. Colocan en el centro del pabellón una pajarera, un atado de

ropas y un libreto. Mané acciona una claqueta de cine. En la pizarra se lee “Un tal Pablo”,”escena 1 el hospicio”. Salen.

 

PABLO.-                    (Acercándose para ver que son aquellas cosas que han dejado.)

De un médico, por ejemplo.

(Toma el libreto.)

 

Cristóbal despliega el guardapolvo y se lo pone ceremoniosamente. Pascual tiembla de

miedo al verlo, el Buen Rey y el Clown se enfurecen. Ivonette trata infructuosamente

de llegar a Cristóbal. Los locos comienzan su ronda. Llegan las sombras sobre la

escena de Cristóbal en actitud autoritaria.

 

LUCÍA.-                     (En penumbras.) ¡Luz! ¡Cámara! ¡Acción!

 

Se ilumina la pajarera. El Clown canta una canción de cuna desde algún lugar. Pablo

se viste con la ropa que ha dejado Lucía.

 

PABLO.-                    (Comienza a leer el libreto.) Extraño presentimiento. Hace ya días que sólo escucho tu voz, hermano. Aquella canción con que me hacías dormir… ¿Por qué ha cesado el dolor aquí? ¿Por qué no ladran ya los perros que todos estos años no han querido dejarme dormir? ¿Por qué los visitantes han lavado sus rostros de preocupaciones y culpas? ¿Es que esto se termina? ¿Es que ese: “Hasta nunca, Pablo”, que leo en sus miradas principia el fin?… (Aseverativo.) Esto se termina. Así como empezó. Tres vueltas en el aire,  caer, caer, caer…

 

Es el Clown el que cae muy lentamente hasta quedar tendido como un pájaro muerto.

Pablo comienza a imitar con silbidos el trinar un pájaro. El Clown le responde, una

música de circo lo revive totalmente.

 

CLOWN.-                  (Como Pepe Podestá, hermano de Pablo.)¡Distinguidísimo público…!

PABLO.-                    ¡Pepe! Hermano.

(El Clown parece no escucharlo.)

¿Por qué han apagado las luces de la carpa?

CLOWN.-                  …con tristeza… ¿Juan Pobreza? (Parece confundido.) Les decía que con tristeza debo anunciar que se suspende la función de hoy día… (Confundido.) ¿Juan Alegría?

PABLO.-                    ¿Qué dice, Pepino? ¡Ja! ¿Qué decís, Pepe? Aún falta el Moreira y mi actuación en el trapecio…

(Alucinado.)

                                    ¡Qué se callen esos perros!

CLOWN.-                  Un minuto de silencio.

PABLO.-                    ¡Acá! El hachazo me lo dieron acá.

CLOWN.-                  El circo ha perdido un hijo.

PABLO.-                    ¿No oyen ladrar? ¡Ladran! ¡Fuera!

CLOWN.-                  Señores, quiero que comprendan que cuando digo que el circo ha perdido un hijo, hablo de un muerto. (El mismo se asusta de lo dicho.) Un minuto…

VOCES EN OFF.-     …de silencio.

PABLO.-                    ¡Qué importa, Pepe! Pepino, hermano querido. Tenemos que continuar. No apaguen la luz, quiero volar… Volar… Mi trapecio, ¿dónde está mi trapecio? Un salto. Rápido, tu ropa de Moreira… Un salto.(Pablo escala raudamente hacia las alturas.)

CLOWN.-                  (Se debate en ardua pelea con enemigos imaginarios, como si fuese Moreira.) “¡Campo, maulas! ¡Campo!”

 

Entra Dominga interrumpiendo la filmación. Es una típica enfermera caba. No sé

percata que todo lo que esta sucediendo en realidad es parte de la filmación.

DOMINGA.-             (Por Pablo.) ¡Ay! ¡Se me mata!

 

Se encienden algunas luces que permiten ver la realidad de lo que ocurre. Lucía está

dirigiendo la filmación de la película, Pablo está actuando al igual que otros locos.

Mané, la camarógrafa y asistente. Los demás internados rondan la escena con sus

tristes figuras.

LUCÍA.-                     ¡Corten! ¡Corten! ¡Corten!… ¡Luces! ¡Luces!

DOMINGA.-             (Encarando a Ivonette que disfrutaba de la filmación.) ¿Y usted? ¿Acaso no tenía orden de controlar lo que se hacía? 

IVONETTE.-             Está todo bajo control.

DOMINGA.-             Eso me corresponde decirlo a mi.

¿Y su uniforme? ¡Indisciplinada! ¡Marche a buscar su uniforme!

(Ivonette sale.)

(A Pablo.)

                                    ¿Qué hacés ahí? ¡Bajate inmediatamente de ahí!

LUCÍA.-                     ¡Otra intromisión más! ¡Esto es intolerable! ¿Acaso no sabe  usted que estamos filmando una película sobre Pablo Podestá? ¿No lo sabe?

DOMINGA.-             Por mi filme la vida de Mandrake el mago si quiere. Pero no se ponga a jugar con los locos como si fueran de goma.

LUCÍA.-                     Estoy autorizada.

DOMINGA.-             No me haga reír. Acá la única responsable de estos soy yo, y si se los prestamos es para que los use como Dios manda… En el piso… y no ahí, por los aires. Que eso es una locura.

LUCÍA.-                     Este trabajo cinematográfico…

DOMINGA.-             “Trabajo cinematográfico”.

LUCÍA.-                     Demasiado importante como para depender del humor de sus ovarios.

DOMINGA.-             ¡Guaranga! ¡Cuidado con lo que dice!

(Confidencial.)

Hablar de ovarios delante de todo el mundo como si se tratase de un simple par de pelotas.

(Levantando la voz.)

¡Puerca! Sepa que soy enfermera diplomada y… y le puedo arrancar la cara de un tortazo.

LUCÍA.-                     No puede ser que cada vez que iniciemos una toma aparezca usted y lo arruine todo. Estoy pensando seriamente en un sabotaje. Y si por su culpa, si por su culpa, se lo advierto, si por su culpa, señora…

DOMINGA.-             “Señorita”, soy señorita. Y ese es mi pedestal. Inteligentes, desenvueltas, modernas, más bien diría yo “put…”

LUCÍA.-                     (A los gritos.) ¡Qué venga inmediatamente el director! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!

IVONETTE.-             (Entra atraída por los gritos.) Ya, ya, ya, va a ser muy difícil porque ya hace varios días…

DOMINGA.-             (Cortándola.)  ¡Cállese la boca, indisciplinada! ¿Acaso no le dije que se ponga el uniforme? Le voy a hacer un sumario, qué joder.

(Ivonette descubre a Cristóbal y se va a buscarlo.)

                                    (A Lucía.)

                                    Bueno, a apurar este asuntito.

                                    (A Pablo.)

¡Vos, bajate inmediatamente de ahí!

                                    (Pablo mueve los brazos como si tuviera alas.)

                                    ¡Hacete el pajarito, pelotudo!

Mané acciona nuevamente la claqueta de cine. En la pizarra se lee:”Escena 2, Baño

del hospicio”

Ahora se los ve a Pascual, al Buen Rey y al Clown en el baño del hospicio. Pablo desde

las alturas se ha puesto a leer el libreto. Pascual está sentado en el inodoro. El Buen

Rey peinándose, el Clown parece bañarse sin agua y escribir las paredes cuando nadie

lo ve.

PASCUAL.-               Ya terminé, Buen Rey.

BUEN REY.-             Pascual, hay que lavar ese culito.

PABLO.-                    (Tratando de memorizar la letra sin lograrlo.) “Tengo todos los teatros de Buenos Aires… La galería de la calle Florida… El… el… el…”

PASCUAL.-               ¿Qué le pasa a Pablito, Buen Rey?

BUEN REY.-             Dejalo, está estudiando. Ahora es actor. ¡Ja, ja, ja!

PABLO.-                    (Busca en el libreto pasando las hojas rápidamente, de pronto se detiene en un párrafo, lo lee y sigue.) “Amigos, hicieron bien en traerme de Rosario. Sé que en esta hora crucial del país hacen falta los servicios de un hombre íntegro, honesto… Acepto, acepto por lo tanto la designación de Presidente de la República Argentina que con tanta insistencia me han ofrecido…”

CLOWN.-                  ¡Bravo! ¡Bravo!

BUEN REY.-             ¡Fantástico, Pablito!¡Fantástico! Ahora prestame un pedazo de tu excelente discurso para limpiarle el culito a Pascual.

PABLO.-                    (Ídem.) “Esta locura no tiene color, hermano. Es una pasión que ellos gustan en llamar enfermedad. No acepto que me declaren culpable, justamente de lo mejor que tengo… Mi furia, Pepe, mi furia.”

BUEN REY.-                        Bueno. ¡Basta! Dame ese papel, Pablito.

CLOWN.-                  (Al Buen Rey.)  ¡Quieto! Esas palabras…

BUEN REY.-                        ¡Bah!

PABLO.-                    (Ídem.)  “A nuestras pasiones más potentes llaman enfermedad…”

PASCUAL.-              Me cagó de nuevo, Buen Rey.

BUEN REY.-             Espera pequeño. Ya encontraré algo. (En su búsqueda no deja de oír a Pablo y de preocuparse por el Clown que lo escucha embelesado.)

PABLO.-                    “…al culpable: enfermo… y tratamiento al castigo…”

El Buen Rey saca un guardapolvo blanco de un rincón.

PASCUAL.-              ¡Con eso no!¡Con eso no!

El Buen Rey levanta la cuchilla y trata de clavársela al guardapolvo. Llega Cristóbal y se lo quita.

CRISTÓBAL.-          ¡Acabáramos!¡acabáramos! Eso lo consiguió papito.

PABLO.-                    “Yo, Pablo Podestá. Payaso, trapecista, actor…, loco.”

 

Mané interrumpe la acción, claqueta en mano. En la pizarra está escrito: “Cristóbal, Director del hospicio”

DOMINGA.-             Ha visto lo que logran. Desorden, inconducta… Este hospital es la viva imagen de un quilombo desde que ustedes…

LUCÍA.-                    Hacemos las cosas profesionalmente.

DOMINGA.-             “Profesionalmente”. Un loco va a cagar… ¡Zas! Tres fotógrafos. Uno se mea encima… ¡¡¡Fuumm!!! Luces. A uno le agarra un ataque… ¡Cámara! ¡Acción!

MANÉ.-                     Si hay alguien que no respeta la intimidad de esta gente es usted.

DOMINGA.-                         Yo sólo pongo orden.

MANÉ.-                     Orden de carcelera.

DOMINGA.-             ¡Orden de doméstica! Las manos limpias, a las ocho la comida, a las nueve  todos a la cama. Ellos quieren eso también.

MANÉ.-                     ¿Cómo lo sabe?

DOMINGA.-                         Ustedes los están jodiendo.

MANÉ.-                     Traemos un poco de aire fresco, al menos…

DOMINGA.-             ¡Sí! Entran, abren las ventanas y se van. Siempre se terminan yendo. Ustedes se disfrazan de samaritanos y acá no hacen falta disfrazados.

Zamarrea la ropa de Mané que la enfrenta, por poco se van a las manos, Lucía las separa.

LUCÍA.-                    Tiene que entender que las molestias que podemos ocasionar…

DOMINGA.-             Y ni que hablar de los que se quedan calentitos. ¡Madre mía! Hay algunos que ni manguereándolos con agua fría se temperan. También, ustedes por poco no se vienen en pelotas.

LUCÍA.-                     Le exijo que se retire inmediatamente, y me deje continuar con el trabajo cinematográfico.

DOMINGA.-             ¡Y dale con el “trabajo cinematográfico”! ¡Vamos!¡Ja! Película con chiflados. Ni un actor como la gente. Actores eran los de antes… ¡Ah! ¡La Orfilia Rico!¡La Bozan!… ¡Ah! El otro día por la tele dieron una de Parravicini, “Cristóbal Colón en la facultad de medicina”…

Entra Ivonette persiguiendo a Cristóbal, ambos se paran delante de Dominga intimidados, pero ella parece estar ante una visión.

(Señalándolo a Cristóbal.) …con ese guardapolvo blanco…

LUCÍA.-                    (Gritando.)¡Quiero al director!¡Pero, ya!

Dominga ha quedado petrificada ante la presencia de Cristóbal. Ivonette, atemorizada al encontrarse sin su guardapolvo, sólo atina a componer un poco la facha de Cristóbal y lanzarlo al centro de la escena.

CRISTÓBAL.-          ¡Acabáramos!¡Acabáramos! ¡Acabáramos con los gritos!

LUCÍA.-                    ¿Y éste quién es?

CRISTÓBAL.-          (A Ivonette.)  ¿Quién soy?

IVONETTE.-                         ¿Quién es?

DOMINGA.-             (Obnubilada por el recuerdo del film.) ¡Parravicini!

IVONETTE.-                         ¡Eh!…, el nuevo Director de este Instituto, el Doctor…

DOMINGA.-             Parravicini.

CRISTÓBAL.-          Para mayor precisión: el Doctor Parravicini.

DOMINGA.-             (Volviendo en sí, a Ivonette.) ¡¡¡Enfermera!!! Marche a buscar su uniforme. ¿Cuántas veces se lo tengo dicho? ¿Perdón doctor, usted sabe como son las nuevas enfermeras?

CRISTÓBAL.-           ¡Chito! ¡Mula! ¡Qué importan los uniformes! Lo importante es la carnecita que hay adentro. Además, la señorita está autorizada. Es mi secretaria parti… parti… parti…

IVONETTE.-             …cular…

CRISTÓBAL.-          (Entrega papelitos a modo de tarjetas.) Salutti a tutti.

DOMINGA.-             (Haciendo la venia.) ¡A sus órdenes, Doctor Parravicini!  (Aparte.) Hace semanas que estábamos esperando el nombramiento. Mi nombre es Dominga.

LUCÍA.-                    ¡Basta de presentaciones!

DOMINGA.-             (A Cristóbal.) ¿La inyecto? ¿La narcotizo?

CRISTÓBAL.-           (Aparte.) Dominga, animal. Trate bien a esta mujer. Tiene amigos influyentes.

(A Lucía con exagerada dulzura.) ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

(A Ivonette.) Anote m´hija: “El doctor Parravicini, con la gentileza que lo caracteriza, pregunta a  la visitante… ¿Qué pasa?”

LUCÍA.-                    ¡Eso es lo que yo pregunto! ¿Qué pasa?

IVONETTE.-             (Transcribiendo.) “Eso es lo que yo pregunto. ¿Qué pasa?”

CRISTÓBAL.-           ¡No! Eso es lo que “YO” pregunto, m´hija “¿Qué pasa?”, anótemelo a mí.

(Aparte.)Hay que tener mucho cuidado con los sumarios. Llevo todo escrito, me tiro un pedo y lo anoto.

LUCÍA.-                    Yo no vengo aquí a controlar su establecimiento, Doctor.

CRISTÓBAL.-          No lo sé.

LUCÍA.-                     Doctor Parravicini, las autoridades firmaron un acuerdo… (Le enseña un documento.)

CRISTÓBAL.-           (Se lo quita y lo rompe alegremente.) ¡A revalidar títulos! ¡A revalidar títulos! Ahora, yo, moi soy la autoridad.

LUCÍA.-                    Creí que era un pacto entre gente confiable.

CRISTÓBAL.-          Usted tiene una nariz demasiado larga para ser confiable.

LUCÍA.-                    ¿Podemos hablar como personas inteligentes?

CRISTÓBAL.-           También le digo que tiene usted unos pechos divinos como para ser inteligente.

IVONETTE.-             “…unos pechos…”

CRISTÓBAL.-           ¡Las tetas! ¡Las tetas, no! ¡No! ¡Santo Dios! Ivonette, m´hija no me ponga las tetas ahí. Borre m´hija, borre…

(Se divierte tocándole el trasero.)

LUCÍA.-                     (Encara amenazante a Cristóbal, Mané se coloca detrás de ella con la cámara y los enfoca.) Esta bien doctor Parravicini, romperemos los acuerdos… (Avanzan sobre ellos.) Todo el país sabrá lo que sucede en este internado y en especial, algunos se enterarán que cuando quise rodar la película…

CRISTÓBAL.-          (Asombrado.) ¿Película? ¿Dónde hay una película?

LUCÍA.-                     No se haga el inocente. Ese era el acuerdo. Este Instituto se obligaba a permitir que sus internados participarán de una película sobre la vida de Pablo Podestá…

CRISTÓBAL.-           ¡Acabáramos! ¡Acabáramos! (Aparte.) Con razón Pablito andaba de acá para allá recitando boludeces.

LUCÍA.-                    Película que…

 

El Clown encuentra la claqueta en el piso. Escribe en ella:”Pablito loco” y la hace sonar. Todo se oscurece. En la penumbra locos en ronda y la voz de Pablo.

PABLO.-                    ”Agarran a un hombre sano…”

PASCUAL.-              Me da miedo, Buen Rey.

BUEN REY.-             ¡Shhh!

PABLO.-                    …”lo despojan de todo lo que tiene. Lo pisotean. Le quitan hasta el  apellido…”

CLOWN.-                  (Al Buen Rey.)              ¿De qué lado estás?

BUEN REY.-             ¿Qué?

CLOWN.-                  (Violentándolo.) Sabés de qué te hablo ¿De qué lado estás?

PABLO.-                    “Quiero volver a mi teatro. ¡Muchachos! Quiero volver a mi teatro… ¿Para qué me trajeron aquí? Estaba representando a Zoilo y de pronto…”

PASCUAL.-              ¿De pronto?

BUEN REY.-             (Amenazando al Clown con su gran cuchilla.) De este lado. ¡Ja! ¡Ja!¡Ja!¡Ja! Dell lado de esta hoja de la cuchilla.

 

Mané le quita la claqueta al Clown, la borra y vuelve a escribir:”Cristóbal, Director del hospicio”. La hace sonar. Nuevamente las luces de la filmación se encienden. Los locos corren a esconderse.

DOMINGA.-             Pero doctor Parravicini, mire qué escándalo. Esa película…

CRISTÓBAL.-          Película que rueda, rodó y rodará con asegurado éxito en nuestro

establecimiento modelo, gracias a la ímproba labor del doctor Parravicini.

DOMINGA.-                         (Congraciándose.) Y su grupo de paramédicos.

LUCÍA.-                     ¡Basta! ¡Por favor! Dos días y todo estará concluido. Ni usted, ni yo, vamos a tener que vernos más la cara. Pero le exijo que esa bestia con cofia y zapatillas blancas, que ese soldado de infantería con enaguas, se vaya inmediatamente de acá y no aparezca hasta que yo termine la filmación.

CRISTÓBAL.-           (Aparte a Dominga.)  ¿Escuchó? Con esta bruja no quiero más problemas. ¿Eh? ¡Ula ula mula!

DOMINGA.-             Ni pienso…

CRISTÓBAL.-          ¡Soy la autoridad!¡Disimula, mula! O me llevas al matadero.

Dos días, bien te puedes aguantar la mala leche por dos días.

(A Lucía.)

La casa está en orden. Trato hecho. Usted tendrá lo que pide. En cuanto a mí, voy a solicitarle algo a cambio. Por ahora los tratos siguen en pie.

LUCÍA.-                     (Lo señala amenazadoramente.)  Usted será responsable si no concluyo a término.

CRISTÓBAL.-           (A Ivonette, por lo bajo para que transcriba.) La enviada por el Instituto Cinematográfico Nacional apuntando peligrosamente con su dedo índice a nuestro doctor Parravicini… Mejor ponga:   benemérito doctor Parravicini, moi.

DOMINGA.-                         (A Lucía.) ¡Tilinga!

LUCÍA.-                    ¡Fuera!

CRISTÓBAL.-          (Arrastrando a Dominga y a Ivonette sin dejar de dictar.)

Becado en l´hospital de la Salpetierre, Francia… milnovecientos pichentipico… pico… pico…

LUCÍA.-                    (Empujándolos.) ¡Váyanse de acá!

Lucía agotada se deja caer sobre una cama. Alguien aplaude. Ella se incorpora para ver de donde provienen los aplausos. Descubre a Pablo en lo alto de una cama.

PABLO.-                    ¡Bravo! ¡Bravo Directora!

LUCÍA.-                    Llamame, Lucía. Ya les dije que me pueden tutear si quieren.

PABLO.-                    No queremos. Para nosotros, usted es la Directora. Desde que entraron, muchas cosas han cambiado.

LUCÍA.-                    Pero, ¿viste lo que es esa mujer?, Dominga.

PABLO.-                    Ella, no es el enemigo. No aquí.

LUCÍA.-                    Pero, ella maneja parte de esta …

MANÉ.-                     Tumba.

LUCÍA.-                    Parte de esta historia.

PABLO.-                    ¿A quién le importa?

MANÉ.-                     Tienen que hacer algo…

LUCÍA.-                     (Sacándola del medio.) Bueno…. Se hace tarde, Mané, andá a buscar una botella de agua mineral y un  atado de puchos y de paso hacele unas tomas al Director. (Mané sale.)

PABLO.-                    Pascual dice que usted me eligió entre todos los otros para hacer de Podestá porque yo justo me llamo igual. Pablo…

Por qué me llamo igual que él.

LUCÍA.-                    No, seguramente que por eso sólo no. (Ella se queda pensando.)

PABLO.-                    Ahora aquí todos quieren ser como él… Enjaular Buenos Aires y soltar millones de gorriones… Ser presidentes de una puta República…

LUCÍA.-                    No ¿Para qué?

PABLO.-                    ¡¿Cómo para qué?!… Para vivir… Quieren vivir como Pablo… Ahora empiezan a entender…

LUCÍA.-                    Pero, él estaba enfermo, no tenía cura. Decía cosas…

PABLO.-                    Hermosas…

LUCÍA.-                    No, no eran normales, Pablito, él tenía sífilis…

PABLO.-                    La peste, Directora, la peste… Alguien tiene que ayudarnos…

LUCÍA.-                     Claro, claro que sí. Yo los voy a ayudar… Pero, ustedes tienen que ayudarme  a mí… ¿sabes?… Una mano…

PABLO.-                    No queremos morir. El también sufrió la peste… Otra, esta… todas son lo mismo. Entran por el alma y después se llevan el cuerpo. No queremos morir…

(Canturrea la canción de cuna.)

Aparece el Clown invocado por la canción de cuna, llega vestido como Moreira, aunque conservando su máscara de clown y parte de su ropa de manicomio.

CLOWN.-                  “Me vienen a matar, lo conozco en el modo que ladran los perros”

PABLO.-                    (Alucinado.) Ladran, Moreira. ¡La pucha, si ladran! (Transición. Ahora sonríe.) Pepe, hemos llegado a viejos. ¿Te acordás, Pepe? Aún me parece que tu voz pasa a través de todos los caprichos ajenos que pudieron separarnos algún día. Aún me parece que tu voz de Moreira me canta dulce, maternalmente. Cuantas veces en mi cama de dolor he quedado a oscuras oyendo tu voz que me llegaba de muy lejos, cantándome…

CLOWN.-                  “Arrorró mi niño, arrorró mi sol…”

PABLO.-                    Y mi cerebro se da vuelta como una bolsa vacía.  No veo a nadie.  Tiendo las manos buscando las tuyas, como cuando era chiquito a través de los barrotes de la cuna… ¡Ah Pepe! Entonces a través de los barrotes de la cuna pasaba la suavidad de tu canción y la suavidad de tu mano, acariciándome la cara y el corazón.

Ahora, no pasa ni tu mano, ni tu canción. Pasa sólo el viento sombrío y frío que viene de no sé qué abismo y me lleva, Pepe, no sé a dónde.

CLOWN.-                  (Parece pelear contra una partida.) “¡Campo, maulas! ¡Campo!”

 

Mané golpea la claqueta. Comienza a hacerle tomas a Cristóbal, quien – entre diabólico y patético- adopta posturas ridículas.

CRISTÓBAL.-          Infer, infer, inferni, infernus…

MANÉ.-                     Más claro, no se le entiende nada.

CRISTÓBAL.-          Infer, infernus, inferni…

MANÉ.-                     Con la cabeza un poco más hacia atrás…

CRISTÓBAL.-          (Sigue feroz, imperturbable.) Infer, infernalis, infernus…

MANÉ.-                     Parravicini, no puedo tomarlo con la cámara. Más atrás…

CRISTÓBAL.-          (Haciendo caso omiso.) Infernalis, infer, infernus…

MANÉ.-                     ¡Por favor, Doctor! Así no puedo trabajar.

CRISTÓBAL.-          Infernálitis, infernulis, infernásulis…

MANÉ.-                     ¡Doctor!¡Le estoy hablando!

CRISTÓBAL.-           ¡Oigo, m´hija!¡Oigo! Pero, es que debo realizar mi rutina: “Ecola d´Italia, Séneca, mil novecientos y pico pico pica… Curso de Oratoria Cátedra del doctor Paulo Chíchero Chicherone. Esta dificultosa calistenia bucal me permite llegar al momento del discurso “urbi et orbi”, con la lengua ágil y el entendimiento desempalagado.

(Comienza a mostrar lujuriosamente su lengua y a perseguirla con intención de manosearla.)

MANÉ.-                     Las manitos quietas, ¿eh?.

CRISTÓBAL.-           Pio, pio, pio, ca, ca, infern, infernus, caca pio… (Se sube a lo alto de una cama.)

MANÉ.-                     ¡Basta, Doctor! Bájese de ahí.

CRISTÓBAL.-          ¿Qué dice? ¿Qué dice la culoncita?

MANÉ.-                     Que se baje de ahí, Parravicini.

CRISTÓBAL.-          Infer, infernus, inferni… (La quiere arrinconar.)

 

Sin que se de cuenta Mané, el Clown, ha vuelto a escribir la pizarra de la claqueta de cine y la hace sonar.

Pablo habla todo el tiempo como si fuera Podestá.

PABLO.-                    Médicos. Asesinos. ¿Quién conoce la falsificación? ¿La mentira? (Habla a las sombras.) Doctor Bosch, amigo ¿Dónde me han traído?

CRISTÓBAL.-           (En las sombras.) Infer, inferni, infernus, infierno, Pablo, infierno.

PABLO.-                    ¿Interrumpieron mi gira por Rosario para traerme aquí? Estábamos trabajando a sala llena…

LUCÍA.-                    Muy bien, Pablo.  Veo que te sabés la letra.

PABLO.-                    (Violento.) ¿Cómo voy a hacer? Necesito la plata. Tengo todos los teatros de Buenos Aires comprados… Voy a mandar enjaular la 9 de Julio,… a construir la casa Di Riposo Giuseppe Verdi… el descanso de los  artistas viejos…

LUCÍA.-                    Ya está bien, dejá eso.

PABLO.-                    ¿Cómo? (A las sombras.) ¿La escuchás, Pepe?

Aparece el Clown como Pepe, nuevamente de Moreira.

¿Cómo dice, Zoilo? “Agarran a un hombre sano…”

CLOWN.-                  (Visión que sólo Pablo ve.) “¡Campo, maulas! ¡campo!”

PABLO.-                    “Le quitan hasta el apellido…”

LUCÍA.-                     Bueno, vení. Dejá de jugar. (Seductora.) Yo te voy a calmar…

CLOWN.-                  “¡Ah!, ¡Cobardes! ¡Aún no estoy muerto!”

PABLO.-                    Yo, Pablo Podestá…, payaso, trapecista…

LUCÍA.-                    (Siempre sensual) Vení, escuchame.

PABLO.-                    Actor…, loco. Claro que no más que un tenedor de libros o un ministro… o un dictador. Me han traído engañado aquí, para que no muera en la calle. Me han traído engañado aquí, para que muera aquí.

De las sombras aparece Dominga con una gran jeringa y le inyecta algo a Pablo en la espalda, al mismo tiempo el Clown parece recibir una cuchillada traicionera.

CLOWN.-                  “¡Chirino!¡Cobarde! A hombres como yo no se los hiere por la espalda”.

Se escucha la canción de cuna.

La luz que entra por la banderola ilumina intensamente la cama del Buen Rey y la de Pascual.

Mané hace sonar la claqueta.

MANÉ.-                     Escena cuarenta y ocho, “La conspiración”

PASCUAL.-              Me parece que me hago pis, Buen Rey.

BUEN REY.-             Pis, pis, pis… (Mientras afila su enorme cuchilla.) La orina de los locos es buscada como si fuera oro líquido, Pascual.

PASCUAL.-               (Nervioso.) Me hago encima.

BUEN REY.-             En el mercado negro, se debe estar pagando a chiticientos el litro. Peso más, peso menos.

PASCUAL.-               (Sin poder contenerse.) ¡No aguanto más! Me parece que no aguanto más…

BUEN REY.-             Y no sólo cura el dolor de muelas, sino también los humores del simpático, del para simpático, las enfermedades venéreas y las heridas de bala. ¡Chiticientos el litro!

(Parece ocurrírsele una gran idea y busca algo entre las mantas.)

¡Hay que buscar botellas! ¡Jarros, tarros! ¡Recipientes continentes! Hay que llenarlos de pissss pissss… ¡¿Qué negocio tenemos entre tus piernas?! ¡Madre mía!

PASCUAL.-              (Desesperado.) ¡¡Me meo!! ¡¡Me meo!!

(Comienza a cantar litúrgicamente, su voz suena aguda y sobrecogedora.)

Adeste fideles, lasti triumphantes,

Venite, venite in Bethlehem…

BUEN REY.-             ¡Aleluya! ¡Aleluya! Abramos nuestros bolsillos. Pascualito no puede contener su monedero y desparrama doblones de oro por el piso.

(Se lanza sobre el pis.)

¡Aleluya!

PASCUAL.-              Venite adoremos, venite adoremos…

BUEN REY.-                        Pobre muchacho, fue violado por un cura español…

CLOWN.-                  (Desde las sombras.) ¡Shhh! ¡Qué cierre el pico!

BUEN REY.-             (Enfrentándose con las sombras y cobijando con su cuerpo a Pascual.) ¡Bah! ¡Mierdolaga! ¡Ateo! No te preocupes, hijo, ya sabrán de ésta. (Afila su cuchilla.)

PABLO.-                    (Desde lo alto de su cama. Se incorpora y se sienta con los pies al vacío.) Otra vez el dolor.

BUEN REY.-                        ¡Oh! De nuevo con sus remilgues.

(A Pablo.)

Espero que te mejores, Pablito. Hoy es el día…

PABLO.-                    (Sin prestarle atención.) Estaban todos, pero yo no. Yo miraba de afuera como representaban “Juan Moreira” y luego la voz de Pepe, mi hermano, cantándome aquella canción de cuna.

BUEN REY.-             (Acunando a Pascual.)

“No joda mi niño, no joda mi amor…

que hoy es el día y eso es lo mejor…”

PASCUAL.-               Me da miedo Pablito, Buen Rey. Se ha vuelto furioso. Hasta me golpeó.

CLOWN.-                  (Desde las sombras a Pablo.)  Pablo ¿De qué lado estás?

PABLO.-                    Es un llamado. Un salto mortal hacia atrás, como cuando galopaba sobre el caballo en el circo.

BUEN REY.-                        Por supuesto que mandaremos caballería. Primero ellos.

PABLO.-                    ¡No! No puedo más. Quiero morir.

PASCUAL.-               Pablo, dicen que hoy habrá un baile y un largo mantel blanco cubrirá las mesas.

CLOWN.-                  (Desde las sombras.) Servirá de mortaja.

PABLO.-                    Hoy 26 de Abril de 1926…

PASCUAL.-               Limpito, limpito… Vendrán a llamarme, “Pascualito”, la mesa está servida.

PABLO.-                    Debo morir. Estoy cansado de esta cabeza.

BUEN REY.-                        ¿Qué tiene esa cabezota que no tengan las otras?

PABLO.-                    El dolor…, la medicina…

BUEN REY.-             Pero, si sueñas cosas hermosas. Te oí recitar el otro día un magnífico discurso presidencial. El mismísimo fhurer te envidiaría.

PABLO.-                    No quiero ser dueño del mundo.

CLOWN.-                  (Ídem.)            Pero, Pablo, el circo, el trapecio… Ese mundo que no para…

PABLO.-                    Se ha detenido para mi.

CRISTÓBAL.-           (Entra corriendo vestido con su guardapolvo, al ver la reacción que provoca se lo quita.)

¿Y el teatro? Ayer ibas a comprar todos los teatros de Buenos Aires.

PABLO.-                    Ya no hay camarín que me espere. Ni espejo en que mirarme.

BUEN REY.-             Mirate en el espejo de la hoja de esta cuchilla. ¿Qué ves?

PABLO.-                    Un fantasma.

BUEN REY.-             No, yo te lo diré: cientos de miles de hombres levantando sus brazos a un mismo tiempo.

PABLO.-                    ¿De qué sirve el poder una vez que se lo tiene entre las manos? Mejor sería afilar eternamente esa cuchilla, que usarla. Una vez que conozca la sangre,  pedirá más y más y más…

Estoy cansado, Buen Rey, despídeme de todos. Tengo que morir.

CLOWN.-                  (En secreto a Pablo.) ¡No!

CRISTÓBAL.-          (Gritando.) ¡No!

PASCUAL.-              (Implora.) ¡No!

CLOWN.-                 (Aparte a Pablo.) Si querés matate, pero no los desengañés. Se

puede, aún se puede enjaular Buenos Aires… (Vuelve a las

sombras.)

CRISTÓBAL.-          (Poniéndose el guardapolvo.)            ¡Ser presidente de la República!

(Sale.)

PASCUAL.-              ¡Comer esta noche! En el baile…, en el baile…

BUEN REY.-                        (A Pablo.) ¿Sabés cuántos vendrán hoy?

PABLO.-                    (Sin entender mucho.) ¿Cuántos?

BUEN REY.-             ¡Quinientos!

PABLO.-                    ¡Quinientas!… La última vez, por lo menos, en el Olimpo se

vendieron quinientas. Sí, quinientas plateas…

BUEN REY.-             (Aseverando rápidamente.) Quinientos, Pablito, quinientas…

¡Ves! Y hoy querías matarte, como un niño tonto. ¿No es cierto que hoy no?

PABLO.-                    (Delirando.) El teatro a pleno…

BUEN REY.-             A pleno. ¡Puercos y heno!

PABLO.-                    Miraré a través del telón como van, lentamente, ocupando todas las butacas. Como, uno a uno, toman en silencio su asiento. Será una noche inolvidable.

BUEN REY.-                        ¡Claro que si! Hay avidez por el baile… ¡El baile!…

PABLO.-                    (Volviendo en sí repentinamente.) ¿El baile?¿Qué dices? No, Buen Rey, mi teatro…

BUEN REY.-             Ellos quieren divertirse y la fiesta llegará. Una o dos horas con las mujeres. Viejas chotosas, dirás… Lo sé… Lo sé, pero esa es la oportunidad para usar ésta. (Muestra su enorme cuchilla.)

PABLO.-                    ¿Y mi obra? ¿ Mis aplausos? ¿Mi dinero?

BUEN REY.-             Después del baile, Pablo, todo será distinto. Seré el rey y no habrá reino.

(Vociferando.)

¡Al baile, que arde! ¡Al baile, que arde!

Ya verás, Pablo, ya verás…

PABLO.-                    Difícil,  a los muertos no les está permitido ver.

BUEN REY.-                        (Amenazador.)  Cuidado, muchacho loco. ¡Cuidado!

PABLO.-                    Eso es lo que me permite decir: “basta para mí”

BUEN REY.-                        Aquí hay un orden. Hay que cumplirlo.

PABLO.-                    Me cago en tu orden.  En la furia de los enfermeros. En los horarios de las medicinas.

BUEN REY.-                        Aquí, es así.

PABLO.-                    ¿Aquí? ¿Qué es aquí, Buen Rey?

BUEN REY.-                        La tumba, tiene sus leyes.

PABLO.-                    Lo mismo aquí que afuera. Las cosas no son distintas. Sólo las palabras cambian.

Mané deja un momento la cámara, entra amenazador el clown y le quita el aparato

MANÉ.-                     ¡Dame eso!

CLOWN.-                  ¿De qué lado estás? ¿Eh? ¿A qué viniste?

MANÉ.-                     A trabajar… a ver…

CLOWN.-                  No somos monos.

MANÉ.-                     (Trata de llegar a su cámara.)  

Dámela. Me dijeron que te gusta la poesía… Si me la das te digo una…

CLOWN.-                  Amor… Una mujer desnuda… Comer sobre mantel limpito…

MANÉ.-                     Ves…  (Llega hasta la máquina, ya casi la recupera.)

                                   Conocés palabras lindas.

CLOWN.-                  (De un salto se aleja y comienza a filmarla a ella.)

Para decir lindas palabras hay que tener la boca linda, linda cabeza… y aquí están “chuchas”. (Comienza a recitar un fragmento de “Barranca abajo”.)” ..lo agarran, le retiran la consideración, le pierden el respeto, lo manosean, lo pisotean, lo soban, le quitan hasta el apellido…” (Llora.)

Deja la máquina, Mané ya no intenta apropiarse de ella sino de llegar a tocar  el rostro del Clown.

Entonces yo no puedo saber que es poesía…, porque aquí no hay poesía.

Mané a punto de tocar el rostro del Clown, desciende su mano y toma la cámara.

CLOWN.-                  ¿De qué lado estás?

 

Desciende la luz. La claraboya vuelve a iluminar a Pablo, Pascual y el Buen Rey

PABLO.-                    Esta locura no tiene color. Es una pasión que ellos gustan en llamar enfermedad. Nos han declarado culpables de lo mejor que tenemos, Buen Rey, la furia…

BUEN REY.-             No vas a pasar sin quemarte por el cielo y el infierno. Lo que debemos hacer es usar esto para limpiar este pozo. Sólo los elegidos, los superiores… Hoy, sin dilaciones, acabaremos con el jefe…

PASCUAL.-               ¿Quién es el jefe?

BUEN REY.-             ¿El jefe? Siempre hay un jefe para que las cosas funcionen como el culo y  haya injusticia.  

PABLO.-                    (Desesperado comienza a recitar parte de la letra del Zoilo de “Barranca abajo” de Florencio Sánchez.)

“¿Injusticia? Si lo sabrá el viejo Zoilo. Matarse y matar son dos cosas que nadie le priva a un hombre resuelto”…

PASCUAL.-              “Cuando este viejo y cansado, deshecho…”

BUEN REY.-             (Ahueca las manos y grita.) ¡Hoy por la noche! En el pabellón tres… ¡Gran baile gran!

PASCUAL.-               (Tratando de tranquilizar al Buen Rey.) No, no dejes que se mate.

PABLO.-                    “No se mate que la vida es guena”

CLOWN.-                  (Desde las sombras)  Si querés, matate pero no los desengañés.

PABLO.-                    “Y bien, ya está… No me maté… ¡Toy vivo!¿Y aura, qué me dan?”

CRISTÓBAL.-          (Desde las sombra.) ¡El circo, Pablo! ¡El circo!

PABLO.-                    ¿Qué dicen?

BUEN REY.-                        Te aclaman. La función será impresionante.

PABLO.-                    El público ya debe estar entrando… Las galerías abarrotadas…

CLOWN.-                  De muertos… De cadáveres…

PABLO.-                    ¿Qué?

BUEN REY.-             (A las sombras.) ¡Cállense! ¡Mierdolagas! ¿Acaso no saben con quién están hablando?

(A Pablo.) ¿Con quién?

PABLO.-                    Pablo…

BUEN REY.-             Con Pablo… ¡Ato de mierdas! ¡Qué tanto! Con Pablo. El solito cambiará la historia con un tiro en la sabiola. Un tal Pablo que nos regocijará esta misma noche con una actuación, la mejor de todas. Vamos, Pascual, canta… Canta…

PASCUAL.-              (Litúrgico.) “Adeste fideles, lasti triumphates…”

BUEN REY.-                        ¡Oh! Qué muchacho fúnebre. Sabes, él fue violado por…

¡Bah! Esas son historias tristes.

PABLO.-                    Mi nombre, Buen Rey, al menos diles mi nombre.

PASCUAL.-              “Vocati pastores approperant…”

BUEN REY.-                        (A Pascual haciéndolo callar.) Tu y tu sacerdote.

(A Pablo.) ¿Qué quieres que les diga Pablito?

PABLO.-                    ¡Hoy! ¡Gran función a beneficio de Pablo…, payaso, trapecista, actor…!

BUEN REY.-                        ¡Jajaja! ¡Hoy! A las veintipico de horas… ¡Gran baile gran!

¡Meta milonga y tango! ¡Tango y milonga! ¡Una fiesta de locos!

¡Jajajaja! Con la actuación estelar de un tal Pablo… De un pobre loco. ¡Jajajaa! ¡Música, maestro!

Comienza a sonar música de circo.

Mané hace sonar la claqueta. En las sombras se escucha la voz de Lucía.

LUCÍA.-                    ¡Luz! ¡Cámara! ¡Acción!

La música circense se va transformando en la de un noticiero cinematográfico de época. En el frío pabellón, quizás por el titilar de una luz, se ven las imágenes como si tratara de una vieja filmación, mientras se escucha la voz del Buen Rey hablar a través del papagayo que se usa para orinar, como si fuera la de un locutor.

Pablo y Pascual van apareciendo.

BUEN REY.-             “Y aquí encontramos a la compañía Pablo Podestá en otra originalísima interpretación.  Nada menos que “Los muertos”, del rioplatense Florencio Sanchez.  Vemos a Podestá en el papel de Lisandro.

Podestá, cuya auténtica cuna fue la vieja carpa circense donde deslumbró con su contextura apolínea de magnífico saltarín, trapecista incomparable y artista ecuestre sin igual, hoy es la figura egregia del teatro nacional…”

PASCUAL.-               (A Pablo, tratando de actuar.)”Guardá esa arma. ¿Qué andás haciendo con revólver?”

(Pablo permanece callado. Mira su mano vacía, Pascual incómodo mira a un lado y a otro. Repite sin éxito su parlamento.) “Guardá esa arma. ¿Qué andás haciendo con revólver?”

(En voz baja le pasa la letra a Pablo.)

                                   “Este revolver tiene su historia…”

(Pablo se queda con la mano vacía extendida.)

CRISTÓBAL.-           (Entra acompañado por el Clown, interrumpe, obsceno, la filmación.) ¡Pedazo de matraca!

Pareciera que se está gestando una conspiración en contra de Lucía.

CLOWN.-                  (A Pablo.) Traidor…

LUCÍA.-                    ¡Corten! ¡Corten!… ¿Qué es esto doctor Parravicini?

CRISTÓBAL.-          Vengo a colaborar con el teatro.

LUCÍA.-                    Le agradecemos, pero no hace falta.

CRISTÓBAL.-           Tíreme una puntita de letra y verá lo que hago. Si él no quiere actuar, este servidor está a su disposición.

PABLO.-                    Yo soy Pablo Podestá, aunque no pueda volver a actuar…

CRISTÓBAL.-          ¡Hay que volver al circo!¡Hay que volver al circo!

BUEN REY.-                        (A Pablo.) Traidor….

CLOWN.-                  (A Pablo.) Traidor….

PABLO.-                    Fue un salto… Los autores… Buenos Aires…

CRISTÓBAL.-           La cuestión es improvisar. Señores, no tanto grito y estridencias… No pare de filmar m´hija… Aquí estoy yo…

PABLO.-                    El texto… y los silencios…

CRISTÓBAL.-          Inventar sobre la marcha, la  improvisación… Eso es actuación…

PABLO.-                    Hoy voy a morir.  Ya no actúo más. Anochece para mí…

BUEN REY.-                        Hoy, no. ¡El baile! ¡El baile!

LUCÍA.-                    ¡Basta! ¡Se callan la boca!

Todos están descontrolados

CRISTÓBAL.-           Alguien tiene que decirlo. ¡Hay que volver al circo!¡Hay que volver al circo!

CLOWN.-                  Por ahora, el sabotaje.

PABLO.-                    (Lo mira a Cristóbal.) Somos el día y la noche. Fue un salto, Parra…

LUCÍA.-                    Se acabó, doctor. No vuelva a interrumpir, por favor.

CLOWN.-                  (En pleno ataque.)  Eso, ni el loquero, ni la filmación, ni nada. ¡El fuego!¡El fuego!¡Hay que prenderlo todo!

Se corta la luz, se escuchan gritos en la oscuridad

BUEN REY.-                        ¡Al baile! ¡Al baile que arde!

PASCUAL.-              Me meo, Buen Rey, me meo.

LUCÍA.-                    (Desesperada.)  ¡No!¡No!¡Paren!¡Paren!¡Están locos!…

MANÉ.-                     Se cortó la luz, Lucía, nada más…

LUCÍA.-                     Estos hijos de puta la cortaron a propósito. ¡Sabotaje! ¡Policía! ¡Enfermeros!

MANÉ.-                     Tranquilizate, Lucía,  que es peor.

LUCÍA.-                     ¡Callate, querés! Yo sé muy bien lo que hago. Ahora salgamos…  Van a aprender a no jugar conmigo.

Salen, los gritos van desapareciendo.

En la oscuridad entra Ivonette con una vela, algo asustada comienza a cantar.  Poco a poco los internados van prendiendo velas, iluminan el hospicio, y acompañan la canción.  Ahora hay alegría y tranquilidad.  Entra Cristóbal.

CRISTÓBAL.-          Tenés futuro, piba.

IVONETTE.-             Cristóbal, dame ese guardapolvo. Casi, casi me dejan en la calle…

CRISTÓBAL.-          Como Director no permitiré que nadie la toque.

IVONETTE.-                         Ya está bien de juegos, “señor Director”, ¡Ja!

CRISTÓBAL.-           Actor, loco, farsante… ¿Que más da? (Pasa su mano por el guardapolvo)           ¿Qué más da si ellos lo creen?

IVONETTE.-             Qué lindo debe ser eso de decir: soy esto o aquello… con sólo un cambio de vestuario… (Da un giro) Soy actriz… ¿Qué tal?

CRISTÓBAL.-           ¡No se hable más! Yo te voy a dar una mano… (Le pega un manotazo en el culo)  De esto entiendo bastante.

IVONETTE.-                         No… Estaba jugando…

CRISTÓBAL.-           No perdamos tiempo, vamos a hablar con Pablito, si sos una buena actriz tenés que convencerlo para que no abandone… Después te conseguimos un papel en la película… Yo hablo con la Dire…

IVONETTE.-                         No… Pero, yo no tengo ninguna experiencia, además yo no qui…

CRISTÓBAL.-           Ni falta que hace, hay que ser ocurrente… Meter la morcilla, con perdón de la palabra… ¡Pablo! ¡Pablito! ¡Bosta del retablito!

PABLO.-                    Somos el día y la noche, Parra…

CRISTÓBAL.-           Bueno, no seas rencoroso. Sana, sana, culito de rana. No te enojés más. Aquí te traje un bocadito. Mirá, como nos gustan a nosotros, bien pendejitas. ¡Mirá qué papita!

PABLO.-                    No debe tener catorce años…

CRISTÓBAL.-          En cada pierna

IVONETTE.-             Si se van a reír de mi, me voy.

CRISTÓBAL.-          No, esperá. (A Pablo.) Le gustaría ser actriz. ¿Sabés?

IVONETTE.-             No, Cristóbal, yo le dije…

PABLO.-                    (La interrumpe.) Ser actor no es cosa fácil. Aunque tenés una hermosa cara, claro que sos una niña, pero llegaste en mal momento. Ya no puedo actuar. Me han encerrado aquí.

IVONETTE.-             De eso quería hablarte. No dejés la filmación, Pablito. Vos sos Pablito, no Podestá…Vos ya estabas acá…

PABLO.-                    Me arrastraron de mi teatro, me trajeron engañado.

IVONETTE.-             No, Pablito, no. Es un juego, jugás a ser Podestá.

PABLO.-                    (Llora.) Inocente y pervertida Olinda.

CRISTÓBAL.-           ¿Pervertida? ¡Humm! Esto está tomando forma. Yo me rajo a ver si puedo arreglar las luces.

IVONETTE.-             Yo quiero que te cures, Pablo.

PABLO.-                    Pequeña enamorada. Esperándome en la cama. Aquí está tu galán maduro.

IVONETTE.-             Vamos, Pablito, olvidate ahora de Podestá.

PABLO.-                    ¿Por qué volviste, Olinda? ¿Quién?¿Quién te manda? Ya no tengo compañía, no tengo teatro… Soy un pobre loco.

IVONETTE.-             Soy Ivonette, la enfermera, Pablo.

PABLO.-                    (Hiriente.) Viniste a vengarte.

IVONETTE.-             ¡No! (La situación se le ha ido de las manos.) Quiero lo mejor para ustedes.

PABLO.-                    (Violento.) Si, querías verme así, arruinado. ¿Cuántas veces lo habrás soñado?¿Eh? Esta dulce venganza. Me la merezco, Olinda, siempre fui un monstruo. Eras apenas una flor. No se trata así a una flor.

IVONETTE.-             Pero, Pablo…

PABLO.-                    No, vos no. Joaquina, sí, a ella sí…

Varios internados aparecen bailando un tango. Son espectros que nadie ve.

                                    Soportaste una parodia de matrimonio, una parodia de noche de bodas… y después mis gritos. Mis golpes… A ella sí la quise. ¡La China! ¡Joaquina! A ella la esperé, pero no vino. Mujer brava, vengativa como yo. (Pablo la toma del cuello, parece ahorcarla pero se detiene y se echa a llorar.)

                                   Sabés, hace tanto tiempo que no veo una mujer desnuda…

Ivonette comprende y comienza a desvestirse. Solo la pareja de tango queda en el centro del salón. La canción de cuna cantada por los internados silencia el tango.

Mané hace sonar la claqueta.

CRISTÓBAL.-           (Desde la oscuridad.) ¡No ma corten lo chorrito!¡No ma corten lo chorrito! ¡Señoras y señores!

(Vuelve la luz.)

¡Lucce!¡Lucce! (Esta orinando contra la pared.)

Yo soy Giácomo, sastre teatrale, profesore di bailo nello clásico e moterno. E ahora, Diretore de cuisto Instituto.

¡Ivonette! Veni cua.

(La ve a Mané.)

¡Ah! Usted, aquí. ¡Magnífico! Prepare la cámara, voy a calentarme… (Se refriega contra ella.)

MANÉ.-                     ¡Aj!

CRISTÓBAL.-          ¡Médico diplomato nella Universitá di Marruoco e Filipinas!

Entra Lucía muy preocupada.

(Subido a una silla.) ¡Comendatore de la Corona D’ Italia e inquilino principale de cuisto cunventiche!

LUCÍA.-                    Doctor, tenemos que hablar con seriedad.

CRISTÓBAL.-          Bien, bien, pero filme, filme.

MANÉ.-                     Baje de ahí, entonces. No da el ángulo.

CRISTÓBAL.-           ¿Descender? ¡Las pelucas! Antes que usted supiera usar ese aparatito yo ya era figura del cine nacional.

MANÉ.-                     Este se chifló.

CRISTÓBAL.-           ¡Ojito!¡Perdularia cortesana! Por mi sangre corre leche de Rosas, Casanova, Garibaldi, Bonaparte…

MANÉ.-                     De ése último no me cabe la menor duda.

CRISTÓBAL.-           Nadie me quita lo bailado.

LUCÍA.-                     ¡Doctor!

CRISTÓBAL.-           ¡Señorita! Usted se obligó conmigo de la misma manera que yo me obligué con usted.

LUCÍA.-                     Obligación que usted desconoce soberanamente. A cada momento se plantea una nueva complicación. ¿Qué le parece esto? Los cortes de luz, el robo del material…

CRISTÓBAL.-           No intentará decir que…

LUCÍA.-                     ¡Lo afirmo! Sin lugar a dudas. ¡Sabotaje! No piensa dejarme llegar al final del rodaje. Atrás de todo esto hay una mano negra.

CRISTÓBAL.-           ¡Qué linda manito que tengo yo! La única mano negra es la suya y la de ésta que se mete en todos lados con ese maldito aparato en clara maniobra de provocación.

MANÉ.-                     ¿Qué está diciendo, piantado? Porque no se va un poquito a la puta madre…

LUCÍA.-                     ¡Mané! ¡Basta! Salí y dejame a mi arreglar esto a solas.

MANÉ.-                     Lucía, este tipo esta completamente chalado. Yo soy responsable de las cámaras y no voy a permitir…

LUCÍA.-                     ¡Y yo soy la directora! ¡Salí!

MANÉ.-                     Mirá, Lucía, acá hay cosas… ¡Ma, sí! (Abandona el lugar enojada.)

CRISTÓBAL.-           (Viéndola irse.) ¡Lindo trasero! Lástima que no respete nada la culoncita. ¡Qué joder!

(A Lucía, que lo mira interrogándolo.)

No me mire con esa cara de ternero degollado, usted ya lo sabe…

LUCÍA.-                     El trato lo estoy cumpliendo. Filmo sin mirar a los costados. Pero, colaboración mutua es lo que pido. No más cortes de luz, no más robo de material… Un día más de grabación y estamos en la calle. A salvo usted y su siquiátrico.

CRISTÓBAL.-           Sepa que no tengo que poner nada a salvo. En el poco tiempo que he estado al frente de este pisssiquiátrico me he dado cuenta que estos hospitales no sirven para curar. Estan hechos para solucionarle a la gente un montón de problemas asquerosos que nadie pretende solucionar: que alguien se ocupe del tonto, del loco, del viejo, del raro de la familia.

LUCÍA.-                     No habla como su Director.

CRISTÓBAL.-           Quizás no lo sea. Todo depende de cómo se va vestido. Hay muchos intereses, señorita.

LUCÍA.-                     Y el mío es terminar cuanto antes esta filmación. (Intenta seducirlo.)

CRISTÓBAL.-           Me fascinan las mujeres de su tipo. (Se abalanza sobre ella.)

LUCÍA.-                     ¡Doctor!

CRISTÓBAL.-           Parra, llamame, Parra.

LUCÍA.-                     ¿Te parece que este es el lugar adecuado, Parra?

CRISTÓBAL.-           Quiero que firmemos un pacto más serio, más profundo…

LUCÍA.-                     No me parece mal. Nos va a venir bien una tregua.

CRISTÓBAL.-           Tienes unos pechos soberanos.

LUCÍA.-                     Y vos estás muy bien armado.

CRISTÓBAL.-           (Aparte, al tiempo que se tira sobre ella.) Más que un acceso carnal esto parece un tratado sobre territorios en conflicto.

La arrastra hasta una cama. Al meterse desalojan a un internado que cae al suelo. En

la oscuridad se escucha la canción de cuna.

 

Se la ve aparecer a Dominga acompañada por el clown travestido grotescamente,

Dominga interpreta a Doña María y el Clown a una de sus hijas, personaje de “Las del

barranco” de Laferrere, se dirigen hacia Mané. .

DOMINGA.-             ¡Compañía! ¡Un, dos tres! ¡Compañía!… (Se detiene ante Mané, comienza a representar.) “ Mirá, mirá el regalo que te manda Rocamora… el del registro: Una blusa para vos y otra para cada una de tus hermanas…”

CLOWN.-                  (En el papel de Carmen muy fastidiado por la situación, actuando a disgusto.) “¿Blusas?”

DOMINGA.-             (Ídem.)” Sí, aquí las tenés.  No son feas, sobre todo la tuya… mirá.”

CLOWN.-                  “No debía de habérselas recibido…”

DOMINGA.-             (A cada momento lo fuerza a decir la letra.) ¡ “Che… che… ¡che…!  ¿Estás loca?… ¿Qué querés decir?…”

CLOWN.-                  “¿Pero usted no sabe acaso que Rocamora me pretende?”

DOMINGA.-             “¡Vaya novedad! ¿Y qué hay con eso?”

CLOWN.-                  “¿Usted no sabe que le he dicho que no consentiré nunca casarme con él?”

DOMINGA.-             “Sí, y demasiado bueno es el pobre todavía te hace regalos.  ¡Razón de más para agradecérselos… me parece!…” (Se detiene con voz de mando.)  ¡Compañíaaa! ¡Dessscanso!…

(A Mané.)  ¿Y? ¿Qué le parece?

MANÉ.-                     ¿Qué es esto?

DOMINGA.-             Mi compañía. Ahora soy cabeza de compañía, yo también…

MANÉ.-                     (Se acerca al Clown y toma sus manos con dulzura.) 

Suéltelo. No lo trate como una bestia… y váyase que tengo que trabajar…

DOMINGA.-             (Se encarniza más sobre el Clown.)

¿Por qué no? ¿Eh? ¿Acaso no soy el tipo de la Orfilia Rico? Preparé esta escenita de “Las del Barranco” para la película…

MANÉ.-                     ¿De dónde piensa que vamos a meter eso en la película?

DOMINGA.-             ¡Qué hay! ¿Acaso no se acomodan todos? Yo también exijo un papel.

MANÉ.-                     ¡Háblelo con Lucía!  Ella es la directora.

DOMINGA.-             ¡Qué, bah!  Esa los está usando a todos.

MANÉ.-                     A mí no me va a usar… Y deje a ese hombre…

Están hartos de que los humillen…

CLOWN.-                  (Se abalanza sobre Mané y le recita unos versos de Lorca.  Es prácticamente una declaración de amor.)

“Yo pronuncio tu nombre,

en esta noche oscura,

y tu nombre me suena

más lejano que nunca.

Más lejano que todas las estrellas

Y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces

alguna vez? ¿Qué culpa

tiene mi corazón?

Si la niebla se esfuma,

¿qué otra pasión me espera?

¿Será tranquila y pura?

¡¡Si mis dedos pudieran

deshojar a la luna!!

DOMINGA.-             (Lo trata de hacer callar.)

¡Carrera march…!

Entra Ivonette sumamente agitada

IVONETTE.-             ¡Mané! Pablo quiere matarse…

CLOWN.-                  (Moqueando.)  El circo ha perdido un hijo…

MANÉ.-                     ¡No!  No puede hacer eso.

DOMINGA.-             ¡Vamos! ¡Vamos! ¿Cómo que no puede? ¿Quién manda aquí?  ¿O se olvidan dónde están? Esa información es del manicomio…  Es un asunto médico…

IVONETTE.-             Acá a nadie le importa tres carajos de nada…

DOMINGA.-             ¿Qué dice esa principiante indisciplinada? Cómo se conoce que le falta experiencia. (A Mané.)  Ustedes los enloquecieron. Los hicieron creerse artistas… y ahora… ahí lo tiene…

IVONETTE.-             ¿Quiénes son los enfermos, Dominga?

DOMINGA.-             No me confunda, querida. Yo soy bien normal… (Se toma el guardapolvo.) ¿Ve esto?… Lo que usted dice es impensable, contrario al orden… O se olvida acaso que en el decálogo de la buena enfermera dice que…

CLOWN.-                  (Interrumpiéndola.) Que el culo del cuerdo y el culo del loco no deben cagar en el mismo pozo…

DOMINGA.-             ¡Eso!… ¿Eh?… Te voy a dar… ¡Comunista!… (Lo corre.)  Orden y disciplina… ¡Carrera march…! ¡Ja! Todo volverá a ser como antes… (Sale.)

MANÉ.-                     Ivonette, tenemos que hacer algo.

IVONETTE.-             Algo, algo, como si fuera tan fácil.

MANÉ.-                     La película…

IVONETTE.-             El tema ya no es la película, Mané, es éste lugar… Son ellos…

MANÉ.-                     (Muestra su cámara.)  Tengo esto… Nada más…

IVONETTE.-             Entonces úsalo, pero usalo bien.

Entra Cristóbal corriendo con los pantalones a medio subir

CRISTÓBAL.-          ¡Acabáramos! ¡Acabáramos! ¡M´hano fatto entusiasmare como uno mamone a la teta!

Viene Lucía detrás arreglándose la ropa

LUCÍA.-                     (A Ivonette.)  ¡Linda! Déjanos a solas por favor…

IVONETTE.-             (A Mané cuando sale.)  Pensalo…

LUCÍA.-                     Ya está todo arreglado. Vamos a seguir hasta el final. Y mejor que nadie se ponga adelante.

MANÉ.-                     ¿Qué hiciste?

LUCÍA.-                     Algunos arreglos, conciliaciones…

MANÉ.-                     Traiciones, querrás decir.

LUCÍA.-                     Tenemos que terminar y cuánto antes.

MANÉ.-                     Ya no podemos. Pablito tuvo un ataque… Es peligroso continuar.

LUCÍA.-                     ¡Dejate de boludeces, querés!

MANÉ.-                     Las cosas cambiaron, Lucía.

LUCÍA.-                     No, Mané, arreglé al Director. Está de nuestro lado ahora. Todo en orden, seguimos.

MANÉ.-                     La película ya no importa… Son ellos… Pablo… Este lugar…

LUCÍA.-                     ¿Pero qué te tenés que meter vos? ¿Eh?  La película, ese es nuestro negocio.

MANÉ.-                     Esto no sirve, Lucía, hay que decirlo.

LUCÍA.-                     ¿Qué, estás en justiciera ahora? Anda a buscar a ese loco y seguimos.

PABLO.-                    (Entre las sombras.)  Yo, Pablo Podestá, payaso, trapecista, loco…

LUCÍA.-                     Traelo. Terminamos y listo… No los vemos más…

MANÉ.-                     No, Lucía, yo así no sigo.

LUCÍA.-                     Pero, ¿qué? ¿Te contagiaste de Podestá? ¿Qué querés cambiar?

MANÉ.-                     La vida de ese hombre depende de nosotras.

Lucía comienza a cantar la canción de cuna para atraer a Pablo

¡Basta!… Lucía, por favor… La mierda está muy removida

LUCÍA.-                     ¡A vos te va a salpicar! ¡No a mi!

PABLO.-                    (Delirando.) Pepe, no los traicioné… Fue un salto… “Fuese tan fácil vivir cómo morir…”

LUCÍA.-                     Pablo… Pablito… Tenemos que seguir… Vení…

MANÉ.-                     No, Lucía, no, esto es muy cruel… Pablo, perdonanos…

PABLO.-                    ¿Yo?  Ustedes son las que deben perdonarme. No supe tratarlas como se merecían. Este Zoilo está muy raro, Dolores…

MANÉ.-                     Mané, soy Mané, Pablo.

LUCÍA.-                     Seguile el juego. Traelo.

PABLO.-                    ¡Mi cabeza!  Se me parte… Tres vueltas en el aire, caer… caer… caer…

MANÉ.-                     ¡Ivonette!¡Ivonette! ¡Por favor!

LUCÍA.-                     ¡Callate!

PABLO.-                    Las cosas de Dios… Se deshace más fácil el nido de un hombre que el nido de un pájaro…

MANÉ.-                     No sigas, por favor.

PABLO.-                    (Va hacia Mané.)  Te necesité tanto Joaquina… China…

MANÉ.-                     No, soy Mané, Mané…

PABLO.-                    (Busca entre las sombras.)  Orfilia, Orfilia… ¿Dónde van a parar los actores cuando mueren?

CRISTÓBAL.-           Infer… infernus… ¡Infierno!

CLOWN.-                  Dicen que es un carromato que anda quién sabe por dónde, Pablo.

PASCUAL.-               Habla como los personajes del teatro, Buen Rey.

BUEN REY.-             El orden, Pablito, el viejo orden.

LUCÍA.-                     Sigan… Sigan…

PABLO.-                    Sí, hay que seguir, China, es mejor morir con la ropa de actor… Es una buena forma de morir…

MANÉ.-                     Tiene que haber una buena forma de vivir.

PABLO.-                    (La enfrenta.)  Y vos… ¿Con qué ropa pensás morir?

Mané no tiene respuesta.  Silencio.

CLOWN.-                  No vengan nunca a un manicomio en una tarde de sol, es el lugar más feo del mundo.

PASCUAL.-               ¡Qué no se mate, Buen Rey! ¡Qué no se mate!

LUCÍA.-                     ¡No! ¡No te metás! Ahí no. No es el pie…

PASCUAL.-               ¿Qué tienen mis pies?

LUCÍA.-                     No hablo de “esos pies” estúpido, sino de los del texto.

PASCUAL.-               Mis piecitos son mis piecitos, y yo hago con ellos lo que se me antoja.

LUCÍA.-                     ¡Ustedes hacen lo que yo digo y basta!

Entra Ivonette

IVONETTE.-             Hasta acá llegamos. ¡Se terminó!

LUCÍA.-                     ¿Qué bicho te picó, enfermita?

IVONETTE.-             Cuidado, ¿eh? No te confundas

LUCÍA.-                     ¡Director! ¡Director!…

CLOWN.-                  (Enfrentándola.)  No se puede entrar al infierno y no querer quemarse.

LUCÍA.-                     Ustedes quieren volverme loca. Pero ya van a ver… ¡Director!

CRISTÓBAL.-           ¿Dónde está?  ¿Dónde está el loco?

DOMINGA.-             (Que ha entrado con él.)  ¿Los inyecto? ¿Los narcotizo?

CLOWN.-                  ¿Un actor? No, un loco…

CRISTÓBAL.-           ¿Otro actor?  ¿Pero acá no hay ningún loco, che? Mi reino por un insano.

LUCÍA.-                     ¿Qué pasa, doctor?

CRISTÓBAL.-           Hay que encontrar a los locos. Detrás de cada traje, de cada máscara…

LUCÍA.-                     Pero doctor, el acuerdo, usted es la autoridad.

CRISTÓBAL.-           ¿La autoridad?… (Se saca el guardapolvo y agarra la manga a modo de saludo.) La autoridad, mucho gusto… Cristóbal, mucho gusto.  (Sigue saludando a todos.)

Cristóbal, para servirlos, mucho gusto.

LUCÍA.-                     (Absolutamente enfurecida.) ¡No!… ¡No puede ser!…

Todos gritan.

DOMINGA.-             ¡Compañía!

LUCÍA.-                     ¡Me engañaron! Vamos a ver si así aprenden…  (Agarra la cuchilla del Buen Rey comienza a golpear contra los barrotes de las camas.)  ¿Ustedes entienden de ésta manera, no? ¡A seguir!… (Los internados están cada vez más nerviosos) ¡Vamos! ¡Letra! ¡Letra! ¡A ver quién manda ahora! ¡A ver quién es la directora!…

PABLO.-                    Matarse… matarse…

PASCUAL.-               No Pablito… ¿Qué será de la cena de hoy? ¿Mi mantel? Dile, Buen Rey, que no estamos todos muertos.

LUCÍA.-                     ¡Vamos! ¡Sigan!

PABLO.-                    Nunca dije tal cosa…

PASCUAL.-               Yo lo escuche cuando el Buen Rey me tenía entre sus brazos…

PABLO.-                    ¿Buen Rey?  ¿Qué mierda querrás probar antes de morir?

LUCÍA.-                     ¡Eso! ¡Contestá, vamos!

BUEN REY.-             No importa lo que hagas o digas, muchacho tonto.

LUCÍA.-                     ¡No!

PABLO.-                    (Discute con el Buen Rey sin preocuparse de ella.)  Todo te da fuerza para vivir…

BUEN REY.-             ¡Todo!

LUCÍA.-                     (Rebuscando en sus papeles) ¡No! ¡Eso no!

PABLO.-                    La luz del día que se acerca…

BUEN REY.-             La luz del día que se va…

PABLO.-                    Los pechos firmes de una niña…

BUEN REY.-             Las piernas chuecas de cualquier muchacho…

DOMINGA.-             ¡Compañía!

IVONETTE.-             ¡Basta, Dominga!

MANÉ.-                     (Le arranca los papeles a Lucía.)  ¡Terminá con esta locura!

PABLO.-                    (Furioso.)  Por todo corre la maldita vida…

BUEN REY.-             Por todo…

PABLO.-                    Pero no aquí, no con estas cabezas que no detienen el tormento… No en esta soledad… En esta tumba…

Lucía se dirige amenazante a Mané mostrándole la cuchilla. .

BUEN REY.-             (Que la intercepta, le quita el arma y la toma del cuello.)

¡Más que nunca aquí! Subiendo desde esta mugre, entre estos miserables… Pero, ¿qué puede saber el dueño del inmenso mundo, el mejor actor de la tierra, el presidente de todas las repúblicas sobre las tres flores que amanecieron blancas entre los ladrillos de la pared del fondo? Siempre, por alguna grieta, por algún hueco se nos pianta la vida…  Cómo ahora… (Le clava la cuchilla a Lucía y la deja caer.)

PABLO.-                    Adiós, Buen Rey… (Se sube al trapecio los otros miran expectantes.)  Vuelvo a ser el niño dando saltos mortales sobre un caballo, o Pablo cayendo del trapecio… o Zoilo… o Lisandro…

PASCUAL.-               No lo dejen. Pablito, ¿qué estás buscando?

CRISTÓBAL.-           (Lo ayuda a Pablo a colocarse la soga al cuello)  Se acabarán tus sufrimientos muchacho.

PABLO.-                    Matarse y matar…

El Clown repite alternativamente las frases que dice Pablo

                                    “Agarran a un hombre sano, bueno, honrado y lo despojan de todo lo que tiene… lo agarran, le retiran la consideración, le pierden el respeto, lo manosean, lo pisotean, lo soban, le quitan hasta el apellido… Con tanta inmundicia de vida, todos corren a atajarlo… ¡No se mate que la vida es buena!  ¿Buena para qué?  Fuese tan fácil vivir cómo morir…”

MANÉ.-                     ¿Qué estás buscando?

PABLO.-                    Un arma que se dispare contra la locura y la haga estallar como un aplauso súbito… Un bravo…

Pablo se lanza al vacío y queda colgado.

CLOWN.-                  (Queda el también cómo un ahorcado que colgase de una soga.  De pronto va entonando una canción de cuna.)

Distinguidísimo público, debo anunciarles que el circo… ¡ha parido un hijo!!

CRISTÓBAL.-           ¡Hay que volver al circo! ¡Hay que volver al circo!

BUEN REY.-             ¡Al baile! ¡Al Baile!

Gran estallido final de alegría y baile general.

TELÓN

 

 

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