UN TRAILER AL FIN DEL MUNDO

«Que siempre estuvimos detrás de algo que brillaba como el oro pero que no era oro. Una zanahoria puesta ahí adelante, una pepita falsa, una pepita…»

Marcelo Marán

Un Tráiler al fin del mundo

de Marcelo Marán

Personajes:

Nené: Actriz, viuda de Tarcio Campodónico fundador de la compañía de teatro gauchesco que lleva su mismo nombre.

Mayólica: Actor de la compañía.

Pony: Actriz, hija de Mayólica.

 

Atardecer en cualquier ruta de la provincia(*). Un cartel ilegible anuncia el nombre de un pueblo. Hay medio caballo de utilería, la parte de la cola. Una silla de paja muy pequeña y desvencijada. Una cabeza de vaca de cartapesta. Y algunos bultos sueltos.

Al costado del camino están Nené, Mayólica y Pony. Esperan.

 

Nené: (vestida con ropa típica de chinita de campo argentino, trenzas, recapacita sentada sobre un cabeza de vaca) ¿Y si no fuera la veta?

Mayólica: (recién se ha cambiado. Lleva un bolso antiguo con su vestuario. Quitándose el maquillaje pero permaneciendo con los labios pintados de fuerte carmesí) ¿A qué hora viene el flete, Pony?

Pony: ( a medio vestir entre la ropa de calle y el vestuario de la obra. Está recogiendo elementos de utilería) Una hora, lo menos.

Mayólica: ¿No se puede avisar para que venga antes?

Pony: ¡No, papá! Tercera vez que se lo digo. Debe estar en algún bar esperando que termine la función. ¿Qué iba a saber el tipo? No es mago. Usted tiene cada idea, primo Mayólica.

Mayólica: Perdoname, Pony, hoy anduve todo el día con los presentimientos.

Nené: (siempre en lo suyo) ¿Y si nos extraviamos en el camino y la perdimos?

Pony: (a Mayólica) Y deje de jorobar, quiere, con los presentimientos. Me da escalofríos.

Mayólica: Pero si decís que nunca acierto una.

Pony: Si, pero es como si abriese la puerta hacia el más allá. Como si nos acercáramos a cosas de las que no hay ni que hablar.

Mayólica: ¡Bah!  Nada, me acordaba del “triler” ¿Te acordás del “triler”?

Pony: ¿Del qué?

Mayólica: Del “triler” del primo Campodónico.

Nené: (idem) ¿Y si siempre estuvimos detrás de una veta seca? ¿Por ahí no era nuestro oficio y tendríamos que dejar de una vez de recorrer caminos?

Mayólica: (que la ha escuchado, la suma a los recuerdos con entusiasmo) Nené, ¿Te acordás del “triler”?

Nené: ¿Del qué?

Mayólica: Del “triler” del primo Campodónico.

Nené: ¿Y los hombres, Pony, dónde están?

Pony: Quedó sólo mi padre, el “primo” Mayólica.

Nené: No, los hombres, digo. Esta era básicamente una compañía de hombres. Cuando el primo Capodónico la fundó. ¿Pero los hombres?

Pony: Yo me acuerdo que era chiquita, Nené, cuando pintó el carrito para llevar la escenografía.

Nené: ¿Dónde están los hombres, digamos, en general?

Mayólica: ¡El “triler” del primo!

Nené: Cinco o seis tipachos cargando y descargando bultos.

Pony: “Compañía de teatro gauchesco americano Tarcio Campodónico”

Mayólica: El “triler” del primo quedó en Berazategui, me acuerdo.

Pony: No, fue en Zárate, que se le desinflaron las dos gomas al trailer.

Nené: Teníamos que corrernos porque los hombres nos llevaban por delante. Agarraban los trastos y meta tirarlos al carrito del primo.

Mayólica: ¡El “triler” del primo!

Nené: (vuelve a ensimismarse) Debe haber sido en Rojas, cuando Campodónico se descompuso… ahí fue. En el cine, qué mal nos hizo el cine… También es posible que nos hayan puesto pepitas. Que siempre estuvimos detrás de algo que brillaba como el oro pero que no era oro. Una zanahoria puesta ahí adelante, una pepita falsa, una pepita…

Pony: (que sólo ha escuchado la última palabra) ¿Quién es Pepita? Nené.

Mayólica: (ntercede molesto)Pepita, la que hizo de Robusta cuando se enfermó Griselda Pomar, tu madre, en San Clemente del Tuyú, estuvo muy poco en la compañía.

Pony: ¿San Clemente del Tuyú? Donde murió mamá.

Mayólica: (evasivo) Todo eso es costa. Una provincia muy grande, demasiada costa.

Nené:(sigue en lo suyo) Pepitas… algo de oro en el camino y después nada. Una falsa veta. Tierra, tierra, tierra.

Mayólica: Una  putita. ¿A qué recordar?

Pony: Esa es la que dice el actor que hace de Aniceto que el primo Campodónico…

Mayólica: (la corta) Nunca se supo.

Nené: Pepitas.

Pony: Qué se va a hacer mala sangre ahora, Nené, por una putita.

Nené: ¡Pepitas! Ahí está, son falsas, son mentirosas…

Mayólica: Una atorranta.

Pony: De esas arrastradas hay en todas las compañías. (Mintiendo) Pero el primo sólo tenías ojos para usted, Nené.

Nené: Uno sólo se pone pedacitos de piedras preciosas en el camino, las va levantando y se dice uno mismo. “Che, Nené, esta es la veta. Seguro que si escarbás la tierra… Si te adentrás en la mina…”

Pony: ¿Qué mina, Nené?

Mayólica: Y dale con la atorranta de San Clemente del Tuyú.

Pony: Dice el actor que hace de Aniceto que una vez el primo Campodónico se la tiraba detrás del rancho de Zoilo y se vino todo abajo en escena. Con horca y todo.

Mayólica: (tratando que no escuche Nené) Eso no fue en San Clemente, Pony, eso fue en Dolores.

Nené: Te adentrás, escarbás, tenés las manos llenas de barro y sangre, en la boca te afirmás el pedacito de oro, y escarbás y escarbás…. Tierra, tierra, tierrra…. ¿Por qué?

Pony: Es un provincia muy grande, Nené, mucha tierra.

Mayólica: Para mí, que perdimos el rumbo cuando el primo Campodónico se quedó callado en Vivoratá.

Nené: (volviendo en si)¿Qué decís, primo? ¿Vivoratá? ¿Nunca actuamos en Vivoratá?

Pony: El primo se enfermó en Rojas, primo Mayólica.

Mayólica: Hija mía, el primo se “descompuso” en Rojas, después que lo llevaron a ver esa película, la de los crímenes.

Pony: ¿El “thriller” del tipo que era actor y moría envenenado?

Mayólica: Me parece que ella moría envenenada.

Nené: Ni paramos en Vivoratá.

Pony: Nunca.

Mayólica: Nunca.

Nené: ¿Y entonces?

Mayólica: Íbamos para Rojas. El “triler” cargado hasta el ojete. El Dodge bordeaux bufaba.

Nené: ¿Y ese auto dónde quedó?

Mayólica: De repente, se suelta un cabo.

Pony: ¿Un cabo? ¿Qué cabo?

Mayólica: Da un chicotazo contra el vidrio de atrás del Dodge bordeaux y empieza a volar ese cabo que era un contento.

Nené: ¿Un cabo? ¿Qué cabo?

Mayólica: ¡Una soga! Todos dormían, claro, menos el primo Capodónico que manejaba. Yo miro la soga, miro al primo, miro la soga que parecía una serpiente enloquecida…

Nené: Mayólica, no nombre a la bicha que es mala suerte.

Mayólica: Póngale un dragón, entonces, dispuesto a dar el último tarascón. Miro a Nené, dormida. Miro a Pony, dos añitos tenía, dormida. Miro a la Pepita, dormida.

Pony: ¿Mamá no estaba?

Nené: (Por lo bajo a Pony) Tu madre ya se había muerto, en… San Clemente

Pony: ¿Y la Pepita estaba?

Nené: (A Pony) Tu padre se confunde, la negra esa ya se había bajado en Mar de ajó.

Mayólica: De pronto aparece de la nada una tormenta. Rayos, centellas, “tesunami” faltaba.

Le digo al primo Campodónico: “Primo, se desató un cabo”. El primo, mientras manejaba, me mira por el espejito retrovisor y me dice, con esa actitud que siempre lo pintaba de cuerpo entero: “¿Un cabo? ¿Qué cabo?”. Y yo le digo: “La soga, primo, la escenografía, todo se va a la mierda si no paramos”. El primo frena. Propiamente el fin del mundo. Me bajo. Se baja. Lluvia, truenos, relámpagos, un viento de los mil demonios. Y su figura que se recorta contra el cartel de Vivoratá. Y ahí, el mira el cartel y se queda callado.

(Silencio)

Pony: ¿Y?

(Silencio)

Pony: ¿Y?

Mayólica: Nunca más habló.

Nené: ¿Qué dice, primo Mayólica? Si después hicimos funciones y que yo recuerde no estaba mudo, hablaba.

Pony: ¡Papá! (a Nené) ¿Qué dice el primo Mayólica?

Mayólica: Digo, que nunca más habló como un civil. Con sus palabras. Desde Vivoratá hasta Rojas, nada. Y después, hasta el último día.

Pony: ¿De Vivoratá cruzaron a Rojas? Nunca me contaron de esa ruta.

Nené: Ahora que lo pienso, no me acuerdo de nada.

Mayólica: Los mojones pasaban con un silbido mortuorio, uno atrás de otro, tuve el presentimiento que el cartel de la piba del dulce de membrillo “Orieta” que está en la entrada de Rojas…

Nené: Ese está en la ruta que va a la Bahía Samborombón.

Mayólica: (sin prestarle atención, sumamente lírico)…entonaba un réquiem último, desgarrador, definitivo. Como anunciando el silencio que se hizo carne en él y lo dejó mudo.

Nené: ¿Mudo?

Pony: Cayó como fusilado.

Mayólica: Al primo le estalló la vena, pero eso fue en el 82.

Nené: De eso sí me acuerdo. No me acuerdo de las palabras.

Mayólica: No dijo nada. Hizo más bien “¡Ah!”. Y se murió.

Nené: De eso me acuerdo, también. Pero no de las palabras, de las palabras de todos los días.

Sólo recuerdo sus palabras de personaje.

Mayólica: Yo me acuerdo.

Nené: (entusiasmada) Diga, primo, diga algo que se acuerde de él.

Mayólica: Bueno… Me acuerdo del grito: “¡Ah!”… Me acuerdo del Dodge bordeaux… del “triler”…

Pony: Si, me acuerdo del carrito con el cartel en dorado sobre rojo y con filetes azules “Compañía de teatro gauchesco americano Tarcio Campodónico”

Nené: Gritos, cosas, carteles, letras pintadas. Pero no palabras. Campodónico se fue sin dejar rastro. Nos vamos a ir nosotros igual. Diciendo palabras de otro. (Silencio. Equívoca en referencia a la Pepita) Por ahí la putita se acuerda de algo.

Pony: (sin darse por aludida) El primo Campodónico, para mi era como el primo Mayólica, un padre, tenía voz propia, yo me acuerdo de algunas cosas.

Nené: ¿De qué cosas te acordás vos?

Pony: Nada, zonceras. Galanterías que él tenía.

Nené: ¿Galanterías? No vamos a decir ahora que Tarcio Campodónico era un hombre galante.

Mayólica: Hombre terrible, durísimo, temblábamos todos cuando salía a escena.

Pony: Conmigo era… galante.

Nené: ¡Ah, mierda! Mirá, Pony… Pony, Pony… El primo, mi marido, ¿galante? Pero si eras una…

Mayólica: Nena. El primo era propiamente un padre.

Pony: Yo ya tenía 13 años cuando el primo murió.

Nené: Con más razón. ¿Qué galantería se puede tener con una pendeja? (Silencio incómodo)  Lo decía por jugar, seguramente. Habrá tenido atenciones de padre. De padrazo ¡qué diga! Era un poco el padre de todos.

Pony: Bueno, conmigo tenía actitudes galantes, cuando lo llevé ese tarde a ver el thriller y se sentó a mi lado…

Nené: Una locura llevar a un viejo enfermo al cine a ver una de suspenso donde se envenena gente.

Mayólica: Era de crímenes, no de suspenso.

Pony: Era un thriller. Me parece que fuera hoy. Entramos, nos sentamos en la cuarta fila, la sala por un segundo se oscureció por completo y a pesar de que el león de la Metro rugía todo había caído en un instante de silencio… Y en ese silencio…

Mayólica: La mudés que anunciaba el desenlace irremediable del pobre primo.

Pony: Pasó su brazo por sobre el respaldo de la butaca número 11 donde yo estaba sentada…

Mayólica: ¡Butaca 11! Entonces él estaba sentado en la fatal butaca 13, no haber descifrado el mal augurio en  aquel momento.

Pony: Y me abrazó… Por primera vez sentí lo que era un hombre: abrigo. (Siente que ha ido un poco lejos) Primo Campodónico era todo un caballero.

Mayólica y Nené: (incómodos sueltan la carcajada) ¡Caballero! ¡Tarcio Campodónico! ¡Caballero!

Nené: Podés decir cualquier cosa de Campodónico, menos caballero. Honrado, valiente, hombre pero caballero.

Pony: (picada) Entonces “hombre” es la palabra. Era hombre.

Nené: Y honrado.

Mayólica: Valiente, el primo era valiente.

Pony: Y  hombre, con todas las letras.

Nené: Y honrado, Pony, honrado.

Mayólica: Más valiente.

Nené: Muy honrado.

Pony: Decididamente hombre.

Nené: Se me hace que la putita de la Pepita hubiera dicho las mismas palabras en Chivilcoy.

Mayólica: (incómodo) En San Clemente del Tuyú.

Nené: ¡En la concha de la lora, primo!¡En la concha de la lora! No sé si no habría que tirar los pocos trastos que quedan y chau… Por qué no te habrás ahorcado en serio Campodónico.

Pony: (tocada a Mayólica) Dice el actor que hace de Aniceto que así bailaba la horca cuando Campodónico se volteó a  Pepita, y entró Nené y tiro a la mierda el nido del hornero.

Nené: (un poco ida, recita textos de la obra “Barranca Abajo”) “¡Las cosas de dios! ¡Se deshace más fácilmente el nido de un hombre, que el nido de un pájaro!”

Mayólica: (queriendo darle entusiasmo) Con esas palabras la gente se moría. Florencio Sánchez, parece que la obra la hubiera escrito para él, solamente para él. Se acuerdan cuando el primo conoció a Don Florencio.

Nené: Nunca lo conoció.

Mayólica: Pero si él lo contaba. Creo que fue en Baradero antes de llegar a Ramallo, que se cruzaron.

Pony: No, me contó que fue en Tapalque que se encontraron, antes de llegar a Azul.

Nené: Nunca lo conoció.

Mayólica: Decía el primo que se habían abrazado como San Martín y Bolívar.

Pony: Decía el primo que le había ponderado el carrito.

Nené: ¿Qué carrito?

Mayólica: El “triler”. “Esta muy lindo pintado” decía el primo que le había dicho Florencio.

Pony: “Gomas, nuevas”, decía el primo que le había dicho a Don Florencio y que Don Florencio había dado toda la vuelta al tráiler con las manos  agarradas a la espalda repitiendo “Como las Firestone, no hay”.

Nené: (para sí) No eran Firestone.

Mayólica: ¿Fue así, Nené? Vos te tenés que  acordar.

Nené: Puede ser. Anduvimos tanto buscando la veta. Si Campodónico lo decía…

Mayólica: ¿Pero esas eran las palabras?

Nené: Puede ser.

Mayólica: Lo conoció a Florencio Sánchez.

Pony: Lo bendijo prácticamente.

Nené: ¿Eso también te lo contó a vos?

Pony: (incómoda) Si. ¿Por?

Nené: Por nada.

Mayólica: “Como las Firestone, no hay”, ¡qué hombre Florencio!

Nené: No eran Firestone.

Pony y Mayólica: ¿Cómo?

Nené: ¡Qué no! ¡Qué no eran Firestone!, ¡mierda! Eran esas del muñeco gordo inflado.

Mayólica: ¿El “triler” no tenía Firestone?

Pony: ¿El carrito no tenía Firestone?

Nené: No, el tráiler no tenía Firestone,  al menos no las dos.

Mayólica: Por ahí al pegar la vuelta, Don Florencio, se equivocó.

Nené: Nunca lo conoció.

Pony: Por ahí vió una Firestone y creyó que las dos…

Nené: ¡Carajo! ¡Nunca lo conoció! ¡Jamás vio el carrito!

Mayólica: (apesadumbrado) ¿El “triler”, nunca vió el “triler” Florencio?

Nené: Pero si cuando el primo Campodónico estrena “Barranca Abajo” ya hacía cuarenta años que había muerto Florencio Sánchez.

Pony: Y usted sabía, Nené.

Nené: Claro.

Mayólica: Y lo dejaba mentir.

Nené: Si. ¿Acaso ustedes no? ¿Quién puede decir que no compartió una mentira con Campodónico? (Como cambiando de tema) Tenía que ver la cara de la gente cuando él contaba esas historias vestido de gaucho. Con las arrugas pintadas a lápiz. La peluca canosa empolvada con talco. Todo visible, demasiado falso y sin embargo. ¡Qué silencio! A veces me parece que todo se echó a perder por ese silencio. Que entramos en él como cuando se entra en un laberinto y no pudimos salir más. Detrás de esa veta que era aire en suspenso, momento sin sustancia, acto sin palabras…

Mayólica: ¿Y qué les contaba el primo Campodónico?

Nené: Bueno, eso… Mostraba el trailer, con ropa de gaucho, la horca colgando, el nido del hornero, los afiches de la función…

Mayólica: Pero esas son cosas, el “triler”, ropa vieja, papeles pintados… ¿pero las palabras?

Nené: ¿Será que Dios nos castigó de tanto robar palabras y no nos quedó ninguna?

Pony: Algunas quedan.

Mayólica: ¿Si? ¿A dónde? ¿A dónde?

Pony: Los sobrenombres. ¿No?¿Nené? ¿Acaso no nos los puso él?

Nené: No me acuerdo.

Mayólica: Pony, por ejemplo decía que era porque de piba ibas  corriendo de aquí para allá como un caballito pequeño.

Pony: No. Él decía que mi cuerpo era pequeño y armonioso como un pony.

Nené: (se tienta) No me acuerdo.

Mayólica: A mi me llamó una vez así: “Mayólica” y le pregunté porqué y él me dijo, porque eres un actor hecho del material con que se embellecen las catedrales.

Pony: Yo creí, que lo decía por que eras frío. “Mayólica, es un actor frío.” Me dijo una noche.

Nené: (tentada) No me acuerdo.

Mayólica: ¿Y Nené?

Nené: No me lo puso él. Me lo puse yo. Nombre artístico. René Morán. Y fue antes de conocerlo.

Mayólica: René o Nené.

Nené: René, pero me quedó Nené, así me quedó.

Mayólica: Entonces el primo Campodónico…

Pony: Decían que fue por la joda del Renomé. ¿No?

Nené: (como no queriendo tocar el tema) Nené, me quedó Nené.

Mayólica: ¡Si! ¿Te acordás, Nené, que te atragantaste con un caramelo? ¿Dónde fue? ¿En Quelumá o en Saliqueló?

Nené: De chiquita me decían Nené.

Mayólica: ¡Era una pastilla! ¡Una Renomé! Se te atragantó en la garganta y movías los brazos como un molinete. Y el primo Campodónico se moría de risa y vos Nené, te ibas poniendo azul, violeta, morada como una morcilla. “Renomé… René”…“Nené… ¡Nene!” decía el primo y se cagaba de risa.

Nené: Casi me tienen que abrir la glotis, el doctor de Guaminí.

Pony: ¿No fue en Baigorrita?

Mayólica: (muerto de risa) ¡Qué hijo de puta el primo! ¡Cómo le gustaba poner sobrenombres! Pony: ¿Como le decía a la putita de San Clemente del Tuyú? ¿Pepita? ¿Y cómo se llamaba?

Nené:  Decile cómo se llamaba la putita.

Mayólica: (de pronto mortalmente serio) Pepita.

Nené: ¿A ver? Decile el nombre y  apellido de la putita.

Mayólica: (evasivo) ¡No sé! ¡No sé! ¿Qué fue eso?¿En Navarro? Hay tanta provincia. Andá saber por qué se lo decía. (abatido) Campodónico, era así.  Pero bueno, quedan esas palabras.

Nené: No queda nada. Primo, sabés por que te llamaba Mayólica, porque eras cuadrado como un mosaico. Y a vos, Pony, te llamaba así porque decía que eras… un yegua chiquita, como tu madre, eso decía mientras se cagaba de risa. Así que basta de decir pavadas y subamos las cosas al flete.

Mayólica: No vino.

Pony: No va a venir.

Nené: ¿Cómo que no va a venir? ¿Qué sabés?

Pony: La deuda. El tipo se cansó.

Nené: ¿Qué tenés que estár hablando con el fletero? ¿Desde cuándo? ¿También te lo…?

Mayólica:¡Nené! Calmate. Pony, ¿Por qué no lo dijiste antes?

Pony: No creí que no iba a venir. Pero a esta hora… Lo dijo como al pasar el otro día. Estábamos todos, reclamó su pago.

Nené: Cobró, el tipo cobró.

Pony: Cobró el viaje a Punta Indio, de allí para acá no cobró más nada.

Mayólica: No, desde Punta Alta, que no cobraba.

Nené: Desde dónde sea, ¿Por qué no lo dijiste? Ahora estamos anclados, acá, sin flete, sin pasajes, sin plata.

Pony: No sabía más que ustedes, lo dijo delante de todos. Todos estaban cuando lo dijo.

Nené: Qué mal servicio le estarías haciendo que ni nos fía un viaje.

Pony: Al menos puedo dar servicio, y no como otras que hace rato que colgaron las mangueras del surtidor y tienen el pozo seco.

Nené: Ve, primo Mayólica, lo dicho: su nena se lo estaba cogiendo. ¿Lo va permitir? (silencio incómodo) Lo dicho: faltan hombres.

Mayólica: Estoy acá, Nené, para que sepa.

Pony: ¡Papá! No dejes que nos siga insultando.

Nené: No, primo, no hablo de usted. Digo, en general, faltan hombres.

Mayólica: Cuando cruzamos Saladillo, el tipo ya quería plantar bandera y me le acerqué y lo convencí.

Pony: Tiene mujer e hijos, no puede hacer vida de gitano como nosotros.

Nené: Y si tiene mujer e hijos porqué se entretiene putaneando con vos.

(Cambiando de tema) ¿Y ahora?

Mayólica: Por ahí se arrepiente y vuelve.

Nené: Si, a buscar a su palomita veinteñera. Ya tenés cuarenta abriles y soltera, tampoco sos tan jugosa.

Pony: Al menos a veces estoy húmeda, no como otras.

Nené: (se le abalanza) Te voy a matar, hija de puta. (La tiene del cuello) Mayólica, alcanzame el cabo.

Mayólica: ¿Un cabo? ¿Qué cabo?

Nené: La  soga de la horca, pelotudo.

Pony: Vamos ahórqueme, termine de una vez con esta vida de mierda.

Mayólica: (separándolas) Basta de pelearse. Miren si entra alguien.

Nené: ¿Quién va a entrar? Nadie entra a vernos.

Pony: Estamos perdidos en el culo del mundo. Hasta acá nos trajo la “Compañía de teatro gauchesco americano Tarcio Campodónico”. Si viviera el difunto…

Nené: Estaríamos acá o en Juarez o en Copetonas o en Tres Picos. Dejá tranquilo al muerto.

Pony: El que hace  de Aniceto me dijo…

Nené: ¡Otra vez el pollo al horno! Estoy podrida de escuchar los informativos del actor que hace de Aniceto. ¿Es un hombre o una radio? Ma´si. Al final somos siempre los mismos que nos quedamos solos.

Mayólica: Ahora que lo pienso, el actor -y perdón que lo nombre de nuevo- que  hace de Aniceto, los hermanos Chilena y las mujeres cuchicheaban en los camarines.

Nené: ¿Cuchicheaban?

Mayólica: Cuchicheaban.

Pony: ¿Qué decían?

Mayólica: Palabras…

Nené: Oiga primo Mayólica, puede ser más específico.

Mayólica: Yo respiro mucho antes de la función. (Silencio) Oxigeno el cerebro. Consejo del primo Campodónico. (Silencio) Y no escucho.

Nené: ¿Cómo que no escucha?

Mayólica: Si, me oxigeno, tanto que no escucho. Pero cuchicheaban.

Pony: Podría haber dejado de oxigenarse un poquito y escuchar más.

Mayólica: Después oí la voz del fletero.

Nené: ¿La oxigenación se lo permitió?

Mayólica: No del todo. Pero escuché. No las palabras, pero sí las intenciones.

Nené: ¡Dios Santo! ¿Dónde están los hombres?

Mayólica: El primo Campodónico decía: “un gesto vale por mil palabras”.

Nené: Lo dice todo el mundo.

Pony: Pero ¿Qué escuchó del fletero?

Mayólica: No lo escuché…

Nené: Se estaba oxigenando, el mamarracho.

Mayólica: Vi el gesto, la pose, los signos…

Nené: ¿Usted está bien, primo Mayólica?

Pony: ¿Y qué decían todos los gestos, las poses, los signos?

Mayólica: “Junten todos los bagayos que esta noche después de la función nos vamos”.

Nené: ¿Todo eso sin palabras?

Pony: ¿Eso dijeron los muy turros?

Mayólica: “Junten todas las pertenencias que esta noche después de la función nos vamos”.

Nené: Antes dijo “bagayos” no “pertenencias”.

Mayólica: Es lo mismo. Es una interpretación libre de los gestos.

Nené: Interpretación libre. Una adaptación viene a ser.

Pony: Yo sabía, la yegua que se encama con el pibe que hace de Aniceto. Desde el ensayo en Pringles, cuando se comió parte de la letra.

Mayólica: Lo de la letra no fue en Pringles, fue en Venado Tuerto.

Nené: ¿Y nadie habló? ¿Nadie dijo ninguna palabra?

Mayólica: Hablaron, pero las palabras… No sé, no…

Nené: Es el final de la “Compañía de teatro gauchesco americano Tarcio Campodónico”. ¿Dónde estamos?

Pony: En el teatro municipal.

Nené: Pero, ¿de dónde?

Mayólica: Deraux.

Pony: Batán.

Nené: Esta provincia es demasiado grande. Tantos nombres que al final no dicen nada. Lo infinito no se puede decir, y esto es infinito. Batán, Deraux, Venado Tuerto… Tiene más pueblos que tornillos un barco. Y en cada uno perdimos algo.

Mayólica: Podemos empezar de nuevo, Nené.

Pony: Seguro que en este pueblo hay aficionados. No podemos dejar morir la compañía por un capricho tuyo, Nené.

Nené: (para sí) Nos equivocamos de veta. Creíamos que era oro y no había nada. La pepita…

Mayólica: ¡Y dale con Pepita! Deje los malos recuerdos, Nené. Yo también tuve que tragar lo mío.

Nené: (idem) La pepita era barro.

Pony: A la final se preocupa tanto de la Pepita, y el primo Campodónico se encamó con todas.

Nené: Hasta con vos, ¿no? Pony.

Pony: Eso no es…

Nené: No hace falta que mientas. Y no te decía Pony porque eras una yegua chiquita que corría de acá para allá, sino porque en la cama…

Mayólica: …montada sobre él…

Pony: …cabalgaba como una yegua.

(Silencio. Pony se quiebra)

Pony: Tenía sólo trece años.

Nené: (la recibe incómoda en sus brazos. Se ablanda) Era un monstruo, se tendría que haber ahorcado.

Pony: Nadie lo sabía, Nené.

Nené: Nadie  me lo contó.

Pony: Nadie lo supo, hasta ahora.

Nené: No. Los gestos, las poses, los signos… Se comían con los ojos. No hicieron falta palabras.

(Mayólica se desploma.)

Pony: Perdoname, papá.

Mayólica: No me llame así, digame primo Mayólica.

Pony: ¡Papá!

Nené: Decile primo, mejor.  Los artistas son como esos rollos de película que llevan de pueblo en pueblo.

Pony: (intenta una excusa) No hubiera querido, pero viste como era el primo Campodónico.

Nené: Si, como los rollos de las películas. Apagan la luz y las pasan en un lado, en otro, en otro, meta sacarlos y ponerlos, toquetearlos. Recién salieron, son nuevos y ya están arruinados. Todos manoseados.

Mayólica: Campodónico era un desalmado.

Pony: Ayer soñé con él. De nuevo estaba en el teatrito de Tandil. Se agarraba la panza y me miraba fijo. Todos ustedes estaban en la fila de la boletería.

Nené: Yo soñé lo mismo, pero era el teatrito de Dolores.

Pony: El primo Campodónico se agarraba la panza…

Nené: …miraba la fila…

Pony: …levantaba la mano…

Nené: …y señalaba a uno…

Mayólica: ¡El presentimiento!

Nené: (cambiando de tema) Bueno, me parece que vamos a tener que hacer algo… Digo, no nos podemos quedar acá mirándonos la cara. Contando sueños. Habrá que conseguir un transporte.

Pony: Nadie va a querer llevarnos con tantos trastos. Quizás es cierto que es hora de acabar con todo esto.

(Silencio)

Nené: (contradictoria) Habrá que decir de nuevo que cosa se lleva y qué cosa se tira. No va ser la primera vez que perdemos algo por el camino.

Pony: ¿Te acordás cuando tuvimos que dejar el frente del Rancho en Saladillo?

Nené: Fue en Pigué,  no lo podíamos meter en el camión que nos mandó la Comedia.

Mayólica: Caprichos del primo. ¡También! Salíamos a los pueblos con semejante escenografía.

Nené: Hacíamos teatro, teatro.

Pony: Después usamos un telón pintado para el Rancho de Don Zoilo.

Nené: Y después nada, solamente los palos del palanque y el cabo.

Mayólica: ¿Un cabo?

Pony: ¿Qué cabo?

Nené: La soga de la horca.

Mayólica: Esa es la misma.

Pony: El hornero también.

Nené: No, el nido del hornero se cambió en Bragado por uno de cartapesta.

Mayólica: Para mi había sido en Bahía Blanca, que se inundó el pueblo y tapó el baúl del Dodge bordeaux.

Pony: El hornero es el mismo.

Nené: No, tiene razón el primo Mayólica, cuando la inundación, sólo que estábamos en  Carmen de Areco y cuando fuimos a abrir el baúl del Dodge bordeaux había barro. Nada más que barro.

Mayólica: ¡Cómo lloraba el primo Campodónico en la escena del nido! Y claro se acordaba del baúl del Dodge bordeaux.

Pony: En esa inundación se perdió prácticamente toda la escenografía del segundo acto.

Mayólica: Y sí. La del primer acto, fue quedando.

Nené: Llegábamos a los pueblos y la gente no lo podía creer. ¡Qué escenografía! ¡Qué vestuario!

Mayólica: Se abría el telón y se veía el patio de la estancia. A la derecha, frente de una casa antigua, pero en buen estado.

Pony: Se partió al medio cuando la intentamos entrar a la salita de mierda esa de Junin.

Mayólica: Una galería sostenida por medio de columnas.

Nené: Tres columnas, me acuerdo. Dos la serruchamos para reparar el rancho cuando se estropeo la primera vez.

Pony: Y la tercer columna la usamos de camilla, cuando se descompuso el primo. Y  la dejamos en el hospital.

Mayólica: Un gran parral y a la izquierda un zaguán.

Pony: Del parral me acuerdo, del zaguán no.

Nené: Nunca hubo un zaguán.

Mayólica: Si, era un practicable con dos paredes. Pero ese nunca lo sacamos de gira. Después había una mesa, cuatro sillas de paja.

Pony: De las originales quedó una.

Nené: No sé, ¿Esa la trajimos nosotros o es del teatro?

Mayólica: Creo que es del teatro.

Nené: Ninguna, no quedó ninguna.

Mayólica: Del brasero, ¿Se acuerdan? ¿Y de las tres planchas de carbón?

Nené: ¡Cómo no! Todavía me acuerdo cuando el primo Campodónico los encontró en una casa de remate.

Pony: “Esto será el fuego de la compañía”, dicen que dijo.

Mayólica: No, no. “Aquí se templa la pasión de mis actores”, fue lo que dijo.

Nené: No. “Esta es la llama eterna de nuestro teatro”, eso fue lo que dijo.

(Silencio, luego desahuciados)

Nené: La primera plancha se perdió en Laprida.

Mayólica: La segunda en Lamadrid.

Pony: La tercera la robaron en Las Heras.

Nené, Mayólica y Pony: Y el brasero en…

(Todos al mismo tiempo.)

Nené: Lomas de Zamora

Mayólica: Lobería.

Pony: Lobos.

(Silencio.)

Nené: Quizás no es que nos equivocamos de veta. Quizás fue sólo que esta provincia es tan grande. Al fin y al cabo…

Pony: ¿Un cabo? ¿Qué cabo?

Mayólica: Quiere la soga de la horca.

Nené: Al fin y al cabo… nos perdimos. Quizás las pepitas fueran oro.

Pony: Basta, Nené, de hablar de esa putita.

Nené: ¿Qué putita?

Mayólica: La Pepita.

Nené: ¿Qué pepita?

Mayólica: La que el primo Campodónico se pirovaba.

Nené: El primo Campodónico se pirovaba a todas.

Pony: No me interesa escucharte más.

Nené: Se cogían a mi marido oficial y ahora no quieren escuchar. Molestan mis palabras.

Mayólica: (incómodo) Campodónico era un poco el padre de todos.

Nené: Un padre incestuoso. Y a vos Mayólica, qué te daba, el buen padre.

Mayólica: Eh… me daba… me daba…

Nené: Sabés Pony, por qué le  había puesto Mayólica el primo Campodónico. Porque era muy fino y sin embargo se la pasaba en los baños públicos.

Mayólica: Dame ese cabo y no pregunten más qué cabo. Todos sabemos de lo que queremos hablar.

(Agarra la soga de la horca y se lo pasa por el cuello)Me voy a matar.

Pony: Deje eso papá.

Mayólica: No me llame así, no lo merezco.

Nené: ¿Se va a matar por puto o por cornudo?

Mayólica: Ya no importa nada. Como decía el primo Campodónico:”Agarran a un hombre sano, güeno, trabajador, servicial, lo despojan de todo lo que tiene, de sus bienes amontonados a juerza de sudor; del cariño de su familia que es su mejor consuelo; de su honra, ¡canejo! Que es su reliquia…. Lo agarran… le retiran la consideración, le pierden el respeto, lo manosean, lo pisotean, lo soban, le quitan hasta el apellido…”

Nené: ¡Mayólica! Esas no son palabras del primo Campodónico, esas son palabras de Don Florencio. Bájese de ahí, deje de hacer el pavo. Que bastantes problemas tenemos.

(Mayólica desciende lentamente.)

Pony: Papá. (Duda) Primo Mayólica. (Lo abriga con un saco)

Nené: Hubo un tiempo que fue bueno ¿no? ¿O creíamos que era bueno?

Mayólica: (aún impresionado por la soga en su cuello) Los presentimientos, el extravío, la provincia, no se hijita. (Llora) Perdoname… perdonen… Creo que si mañana naciera de nuevo recorrería las mismas rutas… (Ríe tristemente, como justificándose) Por ahí le erramos con el costo de la entrada.

(Silencio)

Pony: Siempre hicimos descuento.

Nené: Estudiante y jubilado paga menos.

Mayólica: (recomponiéndose lentamente) Para mí fue el dos por uno.

Nené: Los menores no pagan, así que… Tampoco es que se les encarece venir con los críos…

Pony: “Barranca Abajo” no es una obra para ver con chicos.

Mayólica: El dos por uno nos tiró abajo. Yo se lo dije al primo Campodónico cuando fuimos a General Guido con estas palabras o… parecidas: “Primo, el dos por uno no es para nosotros”

Nené: (A Pony) ¿Fue en General Guido lo del dos por uno?

Pony: Me parece que en Conesa y el primo ya había muerto.

Mayólica: Esa frase, abajo del volante, no iba.

Pony: ¿Qué frase?

Mayólica: “Presentando este volante dos por uno de descuento”

Nené: No, decía: “Con la presentación de este volante, entran dos y paga uno”

Pony: No, no era esa la leyenda: “Vale por dos entradas”

Nené: ¿Y vos qué sabés? A mí me mandó tipearla.

Pony: Y quién iba, pueblo por pueblo buscando una fotocopiadora de mierda para hacer las 50 hojas, los doscientos volantes.

Mayólica: No, no salían cuatro por oficio, salían ocho. Eran cuatrocientos volantes, me acuerdo porque yo los repartía.

Nené: ¡Seis por hoja! Trescientos, yo los cortaba con la trincheta.

Mayólica: ¡Con “mi” trincheta! Querrás decir.

Pony: ¿Dónde quedó esa trincheta?

Mayólica: Se la olvidaron en Gorostiaga cuando volvíamos a Suipacha.

Nené: La última vez que  la vi fue en Bonifacio. Mejor haberla perdido, mirá donde estamos por culpa de esa trincheta de mierda. Hay cosas que nos trajeron mala suerte. La muerte de tu madre, por ejemplo.

Mayólica: No nombremos a los muertos.

Pony: ¿Por qué no, primo Mayólica? Nos pasamos la vida nombrando al primo Campodónico. Un muerto.

Nené: Tiene razón Pony, hablemos de una vez por todas de todo. Campodónico no te trataba como una hija, pero eras su hija.

Pony: No puede ser. ¡Primo Mayólica! Diga que no, primo Mayólica, dígame que no.

Mayólica: No lo sé… esta provincia es tan grande.

Pony: ¿Qué mierda tiene que ver la provincia con esto?

Nené: Los hombres cometen maldades que sólo los hijos son capaces de soportarlas.

Pony: No puede ser verdad, esto es un sueño, una mala película.

Nené: Es que nos extraviamos. Nos perdemos.

Pony: Estoy sucia de arriba abajo. ¡Carajo! ¡Quiero una soga!

Mayólica: ¿Qué?

Nené: Un cabo.

Pony: ¿Un cabo? ¿Qué cabo? ¡Quiero una soga! (La va a buscar y se dispone a ahorcarse)

Mayólica: No te mates, que la vida es buena.

Nené: “¡Toy vivo! Y aura, ¿Qué me dan? ¿Me deguelven lo perdido? ¡Ah,no! ¡Demasiado hemos hecho con no dejarte morir! ¡Aura arreglate como podás!”… decía Campodónico.

Mayólica: Zoilo, lo decía.

Pony: Florencio Sanchez. Todos hablan por todos. Y a mi me ensuciaron.

Nené: “¡Amalaya fuese tan fácil vivir como morir!”

Mayólica: (ayudándola a bajar) Venga, m´hija. Sáquese esa soga del cuello. Venga que nos vamos. Se terminó el teatro, se terminaron las rutas, se terminaron los paseos por el culo del mundo.

Nené: Si se va, dígale también que la mató.

Pony: ¿A quién?

Mayólica: Mentira, Nené, sabés que el médico de Luján dijo que fue muerte natural.

Nené: Si no fue en Luján.

Mayólica: Pero el médico era de Luján.

Pony: ¡Mataste a mamá!

Nené: La envenenó.

Mayólica: ¡Mentira! ¡Ella fue! Nené me mandó a comprar el veneno para ratas.

Pony: ¿Veneno para ratas?

Nené: Los celos le carcomieron el hígado a tu padre.

Mayólica: El tuyo, seco y ácido como tu vientre.

Pony: ¡Campodónico! ¡Mamá! ¡Pepita!

Nené: Con vidrio molido la mato. O acaso no te pasaste una tarde atrás del teatro de Capilla del Señor moliendo y moliendo aquella botella de Hesperidina.

Mayólica: Fue en San Andrés de Giles y cuando terminé agarre ese polvo maldito y lo tiré a la basura. Pero vos, Nené… ¿Qué hiciste con el veneno?

Pony: Mamá murió del estómago.

Nené: ¿Te juro que tiré el veneno en el Centro Cultural de Carlos Casares? Y que flotaba un polvo rosado y con olor a almendras podridas.

Mayólica: Eso fue en Henderson y no era el veneno, era mis polvos para la cara que se habían vencido.

Nené: (parece interesarse sólo por convencer a Pony) Tiré todo el veneno por las cañerias.

Pony: Pero el médico, qué dijo el médico.

Mayólica: No me acuerdo. Era un médico negro, alto, como de película, le palpó el estómago, se puso lívido, me miró a los ojos, hizo una expresión como de que no hay nada más que hacer, llenó una receta, guardó todo en su maletín y salió como quien espera que sólo aparezca el “the end” y se perdió entre la gente de un pueblo como de Alabama.

Pony: ¿De Alabama? Pero eso es de la película.

Nené: ¿La película? Si es posible que todo haya sido una mala película de terror.

Pony: (cae en los brazos de Nené completamente desahuciada) No puedo más. Todo es verdad. Todo es mentira. Me quiero  ir.

(Silencio)

Nené:  (reteniéndola) La película, el thriller. Es culpa del cine, estas cosas en el teatro no pasan. No, fue sólo una película de esas con sangre y asesinatos a la vista.

Mayólica: Hasta Don Florencio Sanchez tuvo que cambiarle el final a la obra porque prácticamente Don Zoilo se ahorcaba en escena y eso no queda bien en el teatro.

Pony: Por ahí entonces, fue un mal sueño.

Nené: Seguro que sí, chiquita. Vaya con su padre, el primo Mayólica. Ese hombre la quiere bien y cuídelo, que no hay muchos hombres. Quiero la soga.

Pony: El cab…

Nené: (cortante) ¡La soga!

Mayólica: (se la alcanza) ¿Está segura de lo que va a hacer, Nené?

Nené: Nunca estuve más segura.

Pony: Nené, la vida es el argumento de una película. No vale la pena morir por un trhiller.

Mayólica: ¿El carrito de Campodónico?

Nené: ¡No! ¡La de suspenso, Mayólica! ¡La de suspenso!

Mayólica: La mujer mirando el veneno para ratas flotando en el inodoro, el hombre moliendo vidrio en la Catedral. El médico negro. Alabama. ¡El policial, Nené! ¡La de crímenes, Pony!

Pony: La que vi abrazada con un hombre por primer vez en el cine de Pinamar.

Nené: (La mira sin odio. Nené camina unos pasos arrastrando la soga, y la revolea lejos de ellos) No va ser la primera vez que perdemos algo por el camino. (Silencio. Lentamente aparece una sonrisa. Comienza a tentarse, los demás se contagian) ¡Me acordé! ¡Me acordé!

Mayólica: ¿De qué, Nené?

Nené: ¡La trincheta! Quedó en Lomas, debajo de un…

Pony: Debajo de un estante en el camarín. ¡Sí, es Lomas!

Mayólica: Yo también tuve ese presentimiento. Me la habías prestado para sacarle punta a lapiz de los ojos. ¡Es verdad, quedó en el teatrito de Lomas!

Nené: Hay que ir a buscarla. Sin la trincheta no vamos a poder cortar los volantes.

Pony: ¡Los volantes! En Lomas hay una fotocopiadora muy buena a la vuelta del teatro. Podemos hacer una resma del dos por uno.

Nené: Pero no pijotiemos, que salgan seis por hoja.

Mayólica: No estamos lejos de Lomas, seguramente alguien nos va a acercar.

(Comienzan a cargar los bultos)

Nené: En Lomas nos fue muy bien. Metimos casi media sala.

Pony: Allá gusta mucho “Barranca abajo”.

Mayólica: Allá pesa la fama de la “Compañía de teatro gauchesco americano Tarcio Campodónico”

Nené: El lo decía: el teatro es una mina, no hay que perder el tiempo recogiendo pepitas hay que adentrarse en la veta… ¡qué hombre!

Mayólica: ¡qué hombre!

Pony: ¡qué hombre!

 

TELON

 

 

*(Durante toda la obra se hace referencia equívoca a nombres de pueblos de la Provincia de Buenos Aires, a criterio de la puesta pueden ser cambiados por los de la provincia donde se representa la misma).

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